Hacía menos de una hora y media que había salido de su negocio cuando se declaró el incendio. Andrés estuvo trabajando hasta tarde en la carnicería familiar que heredó de su padre en la calle Sobrelavilla de Neda. Cerró las puertas hacia las nueve y media de la noche sin pensar siquiera en lo que podía pasar. Un supuesto cortocircuito, según las hipótesis que se barajaban ayer, pudo causar un incendio fatal para el negocio.
El equipo de guardia del parque de bomberos de Ferrol recibió una llamada del 112 a las once de la noche. Alertaba de un incendio en una casa antigua de Neda con riesgo de extenderse a las viviendas contiguas. Cuando llegaron al lugar, el grupo de Protección Civil de la villa trataba de sofocar las llamas con la motobomba local.
Enseguida desplegaron las mangueras, para lo que tuvieron que atravesar la calle principal ya que, según informaron fuentes oficiales, la toma de agua se encontraba al otro lado. Precisamente por eso también fueron requeridos los servicios de la Guardia Civil del puesto de Fene, que ayudaron en la regulación del tráfico para evitar que el paso de los coches dejase sin suministro a los equipos antiincendios.
En menos de una hora, la llamarada, que al parecer se extendió a la primera planta por la parte trasera del inmueble, estaba ya controlada por los bomberos, que a cierre de esta edición aún seguían en el lugar del suceso para evitar un rebrote.
Entonces se vivió el drama. El propietario de la carnicería siguió de cerca las tareas de extinción en compañía de familiares y vecinos, que alborotados por el suceso se congregaron en torno a los equipos de emergencias.
Fue la parte trasera del edificio la que resultó más afectada. No obstante, la vivienda de encima de la carnicería estaba deshabitada y tampoco fue necesario atender a ningún herido.