El Dépor se clasifica entre bostezos

Rubén Ventureira

FERROL

Sergio rompió su buena estadística desde los once metros al fallar un penalti cometido sobre Adrián

11 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Sin público y sin fútbol, el Dépor avanzó a octavos de final de la Copa gracias al gol de Lopo en la ida. Ayer, sesteó en el primer tiempo y solo se desperezó y buscó el gol cuando se vio con uno más.

En la primera mitad, el Dépor jugó para atrás. Los centrocampistas combinaban con los defensas, que jugaban con Manu, convertido en el cerebro del equipo. Significativa fue un córner a favor del Dépor, que cayó en el área a los pies de Zé Castro, que retrasó a Angulo al círculo central para que este cediese para el asturiano. De los dos de arriba no había noticias, muertos de hambre de balón.

Con cuatro novedades en el once respecto a la ida, y ocho respecto al partido de Getafe, el equipo cocinado por Lotina no ligó bien, era como si desconfiasen unos de otros. En el caso de Pablo Álvarez, desconfía de él como interior izquierdo, y tiene motivos para ello. De vez en cuando le entraba la nostalgia y se iba a la derecha, dejando la izquierda convertida en un erial atacante. La banda zurda aún se tornó más extraña cuando se fue Angulo lesionado y tuvo que colocarse allí Manuel Pablo.

El equipo coruñés solo tuvo chicha por la derecha, pues Laure se tomó el partido con la motivación que le faltó a la mayoría de los compañeros. Suele tener problemas para levantar el balón, pero el madrileño se sacó dos centros bastante potables que fueron rematados fuera por Pablo Álvarez. Fue todo el balance ofensivo del equipo local junto con un disparo de golpe franco de Sergio que el portero detuvo en dos tiempos y un acontecimiento histórico, pues como tal hay que considerar un tiro a puerta de Antonio Tomás.

Jugando a velas vir en defensa y con tracción trasera en ataque, sin presionar y sin ligar más de tres pases, el apático Dépor fue inferior en el primer acto al segundo peor equipo de Segunda, una escuadra que solo ha ganado un partido en toda la temporada y que llegaba a Riazor sin su jugador de más talentoso, Aquino. Con un apañadito 4-4-2, el equipo pimentonero se adueñó del balón y generó las dos llegadas más claras del primero tiempo. La primera, a los seis minutos de encuentro, fue un mano a Manu: Natalio le ganó la espalda a Zé y se plantó ante el asturiano, que aguantó muy bien, aunque fue el palo el que la sacó. Después, un mal rechace de Piscu propició un remate de Capdevila que se fue por unos palmos.

El público supuso que Lotina había desperezado a los suyos a grito pelado en el vestuario, y que saldrían más vivos. Enseguida se comprobó que no: en la primera jugada, el hábil Capdevila ideó un centro al que Kike García, colocado en el corazón del área, habría alcanzado si llega a calzar un número más. Fue esa acción la que espoleó un tanto al conjunto local, que empezó al fin a presionar, y pudo comprobar el daño que el sudor ajeno le hacía a la defensa del Murcia, muy insegura en la facturación del pase. Así lo mantuvo lejos, y vio de cerca la puerta rival con un cabezazo de Zé Castro a falta botada por Sergio y con una conexión, la primera, entre Valerón y Adrián, que culminó el asturiano con una vaselina tan bonita como desviada. La segunda vez que el canario encontró al asturiano sí brotó algo de petróleo. Adrián sufrió una falta que sacó, muy pillo, con rapidez para Valerón, que se la devolvió en el área, donde el internacional sub-21 fue derribado por Escudero. El árbitro señaló penalti y expulsó a Bea por protestar esa decisión. Sergio rompió su buena estadística desde los once metros (min 72) y mandó el penalti fuera.

Con uno menos, al Murcia se le cortó la digestión y el Dépor, con Riki en punta y Adrián López en banda, se lanzó a por el gol. No llegó. Tampoco lo merecía.

En su último coletazo, ya en el descuento, casi lo logra el Murcia, apeado por inocente.