Parte de los problemas que obstaculizaron la investigación del crimen pueden atribuirse a la escasa dotación de medios humanos con que contaba, en aquellos momentos, la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Ferrol. ¿Por qué? Sencillamente, dada la fama de escasa criminalidad de la ciudad, el Ministerio del Interior se llevó media comisaría para reforzar las medidas de seguridad en Barcelona, por los juegos olímpicos.
Un inspector de policía con responsabilidades en la comisaría local así lo recuerda: «Me quedé solo». La investigación, evidentemente, competía a este cuerpo policial y no a la guardia municipal. Cuando acabaron los juegos olímpicos y regresaron a Ferrol los efectivos enviados llegó agosto, vacaciones... El tiempo no ayudó a desenmarañar las cosas. Al contrario, poco a poco, la investigación quedó en punto muerto.