La única sala de videoconferencias de la sede judicial de Ferrol, insuficiente y mal localizada, crea numerosas disfunciones tanto en los juzgados locales como en los de otros puntos del país. Es una aplicación de las nuevas tecnologías en la Administración de Justicia. De tal manera que se puede celebrar una vista oral, comparecencia o cualquier otro acto en un tribunal de Canarias con un testigo interviniendo desde los juzgados de Ferrol. Evita viajes y el ahorro económico es incuestionable. Pero ocurre que el equipo de transmisión se encuentra instalado en la sala de juicios del Juzgado de Primera Instancia número 2. De manera que cuando este órgano la tiene ocupada por su propia agenda, ningún otro juzgado de Ferrol puede utilizarla. Ha ocurrido la pasada semana que el Juzgado de lo Penal número 5 de San Sebastián ha tenido que suspender una vista porque un testigo no podía declarar desde la sala de Ferrol porque se encontraba ocupada. Los dos juzgados de lo penal son los que más hacen uso, siempre que pueden. Atienden también las peticiones de los otros órganos semejantes del resto del país. «En otras ciudades, cuando les explicamos lo que ocurre y que no podemos satisfacer el exhorto es que no lo entienden; no comprenden que los juzgados de Ferrol no tengan más salas de videoconferencias», explicó ayer una de las funcionarias encargadas de estos trámites y organizar las comparecencias. Militares fuera de servicio Por ser Ferrol una base naval, con una parte de la población en permanente movimiento como tripulantes de los buques de guerra, la videoconferencia, si se dispusiesen de los equipos necesarios para habilitar más salas, evita los aplazamientos habituales porque encausados o testigos se encuentran fuera de la ciudad. El típico incidente de fin de semana, en el que se ven implicados militares fuera de servicio, obliga a complicadas gestiones de los juzgados a la hora de organizar los juicios, como ya ha sucedido.