Los cruceros, una pieza que todavía es algo testimonial

A.?V.

FERROL

En los últimos años, la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao está intentando ganar terreno en una de sus grandes asignaturas pendientes: el tráfico de pasajeros en grandes buques turísticos. Tras cerrar el 2008 con seis escalas de cruceros, en el 2009 se acabará con cuatro. Y una de ellas -la de esta semana del Black Watch- se produjo porque el mal tiempo obligó a improvisar su amarre, ya que se dirigía a Portugal.

Tanto el presidente del organismo, Ángel del Real, como diferentes miembros de su equipo directivo reiteran que mejorar en este mercado es un objetivo prioritario. Las principales dificultades son que Ferrol todavía es una ciudad desconocida dentro de esos circuitos turísticos y que, por las condiciones de la entrada de la ría, la llegada de estos navíos implica el apoyo de remolcadores por motivos de seguridad, lo que encarece el amarre.

Desde la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao se estima «realista» pensar a medio plazo en lograr, al menos, una docena de escalas de cruceros por ejercicio. Supondría cerca de 10.000 turistas.

El panorama

Queda mucho trabajo por delante, no obstante, para conseguir esa meta. Y, aún así, Ferrol estaría muy lejos de ser la referencia en Galicia en este tipo de tráficos. Solo durante el pasado ejercicio por la vecina dársena de A Coruña pasaron 55 cruceros; en Vigo fueron 110; en Vilagarcía 15 y en Marín uno. En otras palabras, Ferrol está en un cuarto lugar dentro de la comunidad en este terreno del que le resultará muy complejo saltar.

De la importancia del nicho de negocio da cuenta el hecho de que a Vigo y A Coruña llegaron en el transcurso del 2008 en este tipo de buques algo más de 216.000 y 57.000 pasajeros respectivamente. Dicho de otro modo, una muy importante cifra de turistas que recorren esas urbes y generan movimiento económico.