Las imágenes de la simulación de Clavero se han convertido en la comidilla del fútbol español
20 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«¡Pero esto qué es!». Fue la frase que se le vino a la cabeza a Hugo Mallo al ver repetida por televisión la imagen que le costó el penalti al Celta en Cartagena. El lateral ya tenía claro en el campo que no había habido contacto y que la pena máxima no existía, pero pensaba que el cartagenero Clavero no sería tan descarado en su piscinazo.
Porque el lateral izquierdo busca el contacto con Mallo, al no encontrarlo intenta enganchar la pierna izquierda y al fracasar de nuevo sigue corriendo hasta que constata la imposibilidad de cazar el balón. Entonces llega la caída sin rival alguno en varios metros a la redonda.
La simulación fue clamorosa, tanto que el inexistente penalti se convirtió en la comidilla nacional en la jornada de ayer. Provocó risas en cuanta televisión tuvo a bien dar la imagen teatral de Clavero. «El penalti más claro de la jornada», llegaron a comentar entre risas en el Día del Fútbol de Canal Plus.
El juvenil de Marín no estaba para juergas. Es el segundo que le pitan en dos semanas y comienza a mosquearse. Desde el primer momento Hugo tenía claro que la infracción no había existido: «Cuando veo que los dos vamos a chocar, decido retirar el pie por miedo a que pite penalti. Después es el jugador del Cartagena el que trata de engancharme para simular la caída, pero lo que no podía esperar es que se fuera a caer unos metros más adelante».
El sainete de Clavero incluso fue motivo de risas en el propio palco del Cartagonova. Allí estaba Carlos Hugo García Bayón, el segundo entrenador del Celta, cumpliendo el partido de sanción. Desde su atalaya vio claro el piscinazo, que además era fuera del área. «La gente en el palco se reía porque además de no ser penalti, la jugada era claramente fuera del área». Falcón, el portero del Celta, no vio claro el lance, pero le extrañó «que el jugador cayese tan adelante».
En el seno del Celta están convencidos de que Melero López fue víctima de la presión y de un lance anterior. Una jugada en donde López Garai y Lafuente chocaron dentro del área. El jugador local se fue al suelo y el árbitro le enseñó la amarilla por simular caída. «El propio jugador le comentó a Garai que había caído, pero la afición estaba alterada porque le había enseñado la tarjeta amarilla», recuerda el meta céltico.
Hugo Mallo también piensa que le cobraron la dudosa jugada anterior. Y le fue a tocar de nuevo a él, al segundo jugador más joven de toda la categoría. ¿Tiene algo qué ver? «Espero que no -dice el de Marín-. Porque tenga 18 años los árbitros no me deben medir por distinto rasero que a los demás, aunque tengo la sensación de que les es más fácil mojarse».
De hecho, el lateral derecho también sostiene que el penalti que le pitaron ante el Albacete siete días atrás tampoco era. «Fuimos los dos jugadores al balón y yo lo acabé sacando para fuera, pero en aquel partido al menos chocamos, pero en esta ocasión si eso». Ni por asomo.