«Hacía mis propias muñecas»

FERROL

Carmen Pita se convirtió en una «mestra da vida» y compartió sus vivencias con niños en el primer taller intergeneracional

15 oct 2009 . Actualizado a las 12:31 h.

«Me llamo Carmen, soy la segunda de cuatro hermanos. Cuando era pequeña cogía los mejores trapos que había en casa para hacer pañales y con ellos confeccionaba mis propias muñecas». Así empieza la carta que escribió Carmen Pita González, de 61 años, vecina del barrio de Piñeiros, en su clase del taller de memoria. Su escrito resultó seleccionado por el Concello para que su autora se convirtiese en una mestra da vida.

Se trata de una iniciativa de la Concellería de María del Carmen Espada, en la que participan 22 personas mayores, que compartirán con las nuevas generaciones sus vivencias y valores. El primer taller intergeneracional se desarrolló ayer por la tarde en Freixeiro. Carmen Pita se estrenó en su nuevo papel.

Naronesa de adopción, hace 36 años Carmen Pita dejó su San Sadurniño natal para instalarse en A Veiga, en el barrio de Piñeiros, donde se construyó una casa.

Tiene tres nietos, uno de 23 años, otro de 3, y un tercero de ocho meses. Sin embargo, confiesa que «no les he contado muchas historias, porque el mayor cuando era pequeño, yo estaba trabajando y no me daba tiempo, y los otros no se enteran aún. Dentro de unos años, sin duda, disfrutaré hablándoles de cuando era una niña».

Hasta que llegue ese momento, Carmen se entrenará con los niños que acudan a los talleres intergeneracionales, que se celebrarán en los próximos meses en plazas públicas, colegios, institutos y otras entidades.

Echa la vista atrás y se acuerda de un día, «cuando íbamos al campo, porque mis padres eran labradores y pobres, mi hermano me escondió la muñeca de trapo, y tardé muchos meses en recuperarla». Carmen tiene claro que estas vivencias «a los niños de hoy les sonarán a chino, tienen todos los juguetes que quieren».

Recuerda con especial cariño cuando una tía suya le trajo de Palma un collar «y mi hermano le quitó dos vueltas para hacerse una cadena para la navaja, que estaba muy de moda por aquel entonces». Las tardes de baños en el río con improvisados flotadores hechos con calabaza tampoco siguen muy presentes en la memoria de Carmen.

Acompañada por las educadoras sociales y por otros mestres, esta vecina de Narón enseñará a las nuevas generaciones su conocimiento más valioso, el de la experiencia de la vida.