Algunos, por sus signos externos de riqueza, eran objeto de sospecha entre sus vecinos

La Voz

FERROL

25 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La autopista ha transformado la villa eumesa, pero también ha traído algunos problemas. Un agente local recuerda que el narcotráfico cambió en los últimos diez años, precisamente desde que la AP-9 quedó conectada a Cabanas, al otro lado del río.

Pontedeume dejó de ser el lugar de los grandes atascos de tráfico, tanto de entrada como de salida de Ferrol, para convertirse en una villa de fácil acceso. Se volvió un centro de diversión juvenil durante los fines de semana. Incluso los muchachos cuentan con un servicio de Noitebús, que les facilita el viaje entre Ferrol, Mugardos, Pontedeume y Miño.

Signos externos

A algunos de los detenidos en las últimas redadas se les veía «desde hace tiempo», explica un vecino, con unos signos externos de riqueza y medios que le hacían sospechoso. «Eso de que nos toca la Lotería a todos yo no me lo creo», y por eso muchos eumeses sospechaban que sus ingresos procedían de turbios negocios. «Aunque es cierto que hay que tener pruebas y ahora parece que la policía cuenta con ellas y por eso los detuvieron», añade el vecino que prefiere que no se le cite por su nombre. «Para los que vivimos por aquí era un secreto a voces en lo que andaban metidos», concluye.

La presión policial sobre los grupos de Ferrol y Narón hace que algunos hayan buscado otras poblaciones como Sada, Pontedeume o San Sadurniño para moverse con más tranquilidad y hacer las entregas de alijos, trasladándose con facilitad por la AP-9 de A Coruña a Ferrol.