Temporada de supermanzanas

FERROL

La ciudad será estructurada en zonas con el tráfico restringido al mínimo necesario

16 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El instrumento clave del Plan de Movilidad y Espacio Público en Ferrol es la supermanzana. Esa herramienta, que en Barcelona se utiliza en el distrito de Gràcia, consiste en estructurar la ciudad en espacios delimitados por vías de circulación normal que agruparán varios bloques de edificios cada uno. El tráfico de paso estará prohibido en su interior, al que solo podrán acceder vehículos de residentes, carga y descarga, taxis, emergencias y servicios. Convivirán con peatones y ciclistas en unas calles de «plataforma única», es decir sin separación entre calzada y acera, lo que facilitará la vida de las personas con movilidad reducida, y en las que la velocidad máxima será de diez por hora.

En principio, el plan permite el aparcamiento de residentes y la carga y descarga en superficie dentro de las supermanzanas, pero deberá desaparecer a medida que se construyan párkings subterráneos. El plan propone instalar barreras retráctiles que permitan acceder a los vehículos de carga y descarga en un horario limitado.

En cuanto a las vías básicas que delimitarán las supermanzanas, el tráfico estará limitado a 50 kilómetros por hora y se elevarán los pasos de peatones. También se regulará el aparcamiento con la ora, que cobra por tiempo de estancia.

Las supermanzanas son el instrumento principal el plan, pero no el único. Estas son las otras medidas propuestas.

Tres nuevos párkings

El plan propone crear 1.047 plazas en subterráneos a corto plazo, además de restringir el estacionamiento en superficie con zonas de residentes dentro de las supermanzanas y mediante el sistema ora en otros puntos. Con el tiempo, el aparcamiento en superficie en las supermanzanas deberá desaparecer por completo. Sin embargo, la ciudad aún contaría en ese escenario con un superávit de plazas de aparcamiento gracias a la apertura sucesiva de nuevos párkings subterráneos y en superficie. La mayoría de ellos estarían ubicados en la zona de Caranza, y los de superficie en zonas alejadas del casco histórico y conectadas directamente a las grandes vías de comunicación.

Carriles de bus segregado

Está previsto crear 1,2 kilómetros de carril solo para autobuses, además el plan incluye cambios detallados en las líneas, para que dejen de ser «radiales» y pasen a ser «una red» que cubra toda la ciudad sin necesidad de ampliar de forma exagerada las flotas de vehículos. En la actualidad hay 17 autobuses en la ciudad, el objetivo sería disponer de 20 y tres microbuses para el centro histórico.

Más carriles específicos

El plan propone una fuerte ampliación de los carriles bici, que pasarán de los poco más de cuatro kilómetros actuales a casi 27 en total. Esa red permitirá llegar con pedales a cualquier punto de la ciudad sin interrupciones, ya que incluye, además de las vías principales, carriles secundarios para adentrarse en el interior de las supermanzanas. El carril bici tendrá de 1,75 a dos metros de anchura si es de un solo sentido, si es de dos pasará a 2,5 o tres metros.

El transporte más veloz

El proyecto incluye además crear una oficina específica para gestionar la nueva red de préstamo de bicis. Según los cálculos de la agencia catalana, la bicicleta podría llegar a ser el medio de transporte más veloz con el modelo que propone.

Creación de sendas urbanas

El objetivo es crear una red de «sendas» que permita enlazar a pie los extremos de la ciudad. Su creación será simultánea al nacimiento de las supermanzanas. Las «sendas» serán calles de sección única (sin aceras ni calzadas), para que puedan acceder a ellas fácilmente personas con movilidad reducida, en las que la velocidad máxima de los vehículos motorizados será de diez kilómetros por hora.

Itinerarios temáticos

Además, está prevista la creación de cuatro itinerarios temáticos para peatones. Su objetivo es enlazar lugares y establecimientos con características comunes. Así, está previsto un recorrido educativo que enlazará bibliotecas, institutos y similares; otro de ocio que unirá museos, teatros, bares y discotecas; otro dedicado a equipamientos como centros cívicos, culturales o sociales; y un último para instalaciones deportivas de todo tipo. La implantación de las supermanzanas consolidaría ese esquema de recorridos.

Más árboles y zonas verdes

El proyecto prevé incrementar la vegetación urbana, sobre todo en las calles con sección única dentro de la supermanzanas.

Medidas de los carriles

Se restringirá a 2,5 metros el ancho de los carriles de circulación, y a 3,25 el de los autobuses. En el caso de los carriles para tranvías o para el tren-tran de Feve que uniría el puerto y Narón, se reservarían 6,5 metros, diez en las paradas. El ancho mínimo de las aceras sería de 2,5 metros cuando fuese posible. Esa es la superficie que necesita para maniobrar con comodidad una persona en silla de ruedas. Cuando sea posible se reservará otra franja de dos metros para servicios como marquesinas u otro mobiliario urbano.

Más espacio por ciudadano

El sistema de supermanzanas supondría que el espacio público de calidad por habitante pasaría de la media actual de siete metros cuadrados por habitante a trece, casi el doble.

Liberación de espacio

La principal consecuencia de esas medidas es que un 31% del espacio público que hoy ocupan los coches pasará a ser utilizado por peatones.

Una ciudad más accesible

La accesibilidad para personas con movilidad reducida pasará del actual 36% del total de espacio público de la ciudad a un 72% con la implantación del sistema de supermanzanas.

Mejor transporte colectivo

Se mejorará también la cobertura de las paradas de autobús y se reducirán los tiempos de viaje entre tres y cinco minutos de media en la ciudad. Aunque en las zonas que más mejorarían, como Caranza y A Graña, el recorte de tiempo podría llegar a diez minutos. También se acortarán los tiempos de los viajes en bicicleta.

Menos contaminación

La implantación de las supermanzanas supondría una mejora de la calidad del aire en prácticamente toda la ciudad, al reducirse las emisiones de los vehículos a motor. También se produciría una reducción de los índices de ruido, gracias a la «peatonalización masiva».