Las Meninas de Velázquez, versión Canido

Rocío Pita Parada rocio.pita@lavoz.es

FERROL

06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Vestidas o desnudas. Con sus características faldas abullonadas... o sin ellas. No son las Majas de Goya, sino la versión muy libre de una obra pictórica que rivaliza en fama con ellas, pero un siglo y medio más antigua. Las Meninas de Velázquez renacieron ayer en el barrio de Canido, en Ferrol, en sus versiones más pintorescas. Lo hicieron a través de los pinceles, brochas, pinturas y espráis empuñados por cuarenta artistas en otras tantas fachadas de edificios, habitados o abandonados. Sus propietarios los han cedido para poder desarrollar la segunda edición de As Meninas de Canido. Arte na rúa, una vanguardista iniciativa dirigida por los artistas locales Eduardo Hermida y Avelino Castro y apoyada por el Concello de Ferrol. La infanta Margarita de Austria y sus damas de honor fueron versionadas durante el día sumando decenas de reinterpretaciones más a las que persisten, del pasado año y que fueron inusualmente respetadas. Meninas figurativas, abstractas, esquemáticas, antiguas y modernas, en versión pop art, impresionista o surrealista... Todas las visiones eran válidas. En una calle Antonieta García Fabal utilizaba un saliente de un canalón para componer la nariz de una espigada figura que nacería más tarde de la fisonomía del muro.

Calle abajo, Pablo Limorte daba forma en una casa abandonada a una discoteca para Meninas. Al doblar una esquina, Maribel Garrote creaba su Menina peregrina, ataviada con su tradicional gorra y su báculo con calabaza. «Es un homenaje al Año Santo de 2010, reivindicando el Camino Inglés», argumentaba. A su lado, Rosa Fernández apostaba por un arte multirracial con una Menina africana de piel negra. Y unos metros más allá, una Menina en toples y paños menores al lado de su guardarropa. De Huelva -como Manoly Miraz, que le ponía peineta, abanico y mucho cariño a su figura, dedicada a Canido-, Bilbao y distintos puntos de Galicia llegaron ayer con su arte decenas de pintores. Pero también otro tipo de artistas. Con la pintura se fusionaron la danza de Cristina Montero, la música de Antón Varela, Berros do Castro, Os Xotas, Al Vila, Roger de Flor, Alberto Pérez, Todo el largo invierno y Carrero Bianco, y el cine de Rubén Coca. Es decir, con actividades durante toda la jornada y buena parte de la noche.

Mucho esfuerzo para una iniciativa que puede cambiar la cara del barrio. Y sin ánimo de lucro: solo «por amor al arte y al barrio», decía ayer Eduardo Hermida. El alcalde ferrolano, Vicente Irisarri, visitaba la pinacoteca al aire libre, acompañado por los ediles de Cultura, Mercedes Carbajales, y de Urbanismo, Ángel Mato. «Eventos como este son los que consiguen la dinamización que tanto buscamos. Es un happening extraordinario», señalaba refrendando su apoyo «cerrado» para próximos años.