El menú del día y los bocadillos ganaron la batalla al marisco de la comarca

Ana de Antonio / B. Couce

FERROL

El hospedaje ha primado sobre la gastronomía, gran víctima de la crisis

02 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Este año hemos visto muchos bocadillos y empanadas en las habitaciones», comenta Irene Soto, propietaria de la casa rural Penaquente, en el Concello de Ortigueira. «La gente se ha quitado gastos de la alimentación para poder pasar unos días en un hotel», advierte. Tanto, que este verano apenas ha servido cenas. Pero ella lo entiende, «es normal, creo que yo haría lo mismo».

Y es que las cosas no están para hacerlo todo, y quienes han querido pasar unos días fuera de casa han tenido que elegir entre una cama lejos del hogar y un buen plato gallego. O por lo menos no uno para cada comensal. Es lo que han notado en el Caserío Vasco de Ferrol. A pesar de que han pasado un buen verano en comparación con otros establecimientos, lo cierto es que no han escapado a las dificultades económicas. Algunos de sus clientes se han decantado por «picar en lugar de pedir un plato para cada uno», comenta la jefa de cocina, Marina Gómez. «Nos han pedido más platos para compartir que otros años». La Asociación Turística del Ortegal coincide en que la restauración «lo ha pasado peor que los hoteleros», asegura la presidenta de la entidad, Marisa Cabanas.

No obstante, pese a la crisis que azota el país, mucha gente no ha querido renunciar a pasar unas vacaciones fuera del hogar, aunque al echar cuentas ha preferido reducir al mínimo sus gastos en alimentación priorizando el alojamiento. El hospedaje ha ganado a la gastronomía.

Un mantel sin caprichos

Luisa Barro, gerente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Ferrol y Comarca, también confirma que bares y restaurantes han notado los efectos de que los clientes, tanto de la zona como los turistas, se hayan rascado el bolsillo como no lo hacían en los últimos años. En las cuentas de los establecimientos hosteleros han crecido este verano los cargos por platos más económicos y se han reducido al mínimo los caprichos de los platos más caros, como los mariscos, uno de los reclamos con más enganche de la zona. «En líneas generales, los hosteleros aseguran que el verano ha sido bastante bajo, que han notado mucho la crisis y que la gente prefiere comer cosas más baratas y mucho menos las caras», afirma Luisa Barro. Pese a que en agosto las condiciones meteorológicas fueron mejores y de que las fiestas de Ferrol contribuyeron a elevar la animación en las calles, la recesión ha golpeado duro a los dueños de los establecimientos del sector.