En pleno centro urbano se esconde un remanso de paz de gusto francés digno de los paseos de Alfonso XIII; ahora la plebe también puede pisarlo
26 ago 2009 . Actualizado a las 18:44 h.Árboles exóticos, largos paseos, estanques, maceteros que evocan otras épocas... Contemplando sus jardines no resulta difícil imaginar cómo vivían como marqueses los ídem de San Sadurniño. A finales del siglo XIX los aristócratas locales se dejaron seducir por la influencia francesa en decoración ornamental y botánica a fuerza de acompañar a la realeza española por los jardines de la Granja de Segovia. Y para no quedarse atrás crearon en un espacio de 12.000 metros cuadrados un espacio digno de monarcas que ha renacido hace apenas unos meses.
La hierba ha crecido donde un día pisó Alfonso XIII, uno de los invitados más ilustres del hoy conocido como Pazo da Marquesa. Ahora cualquiera puede sumergirse para viajar en la máquina del tiempo. De momento sin cisnes ni ocas en los estanques, pero con una amplia y exótica variedad de árboles que emulan la colección botánica de unos marqueses acostumbrados a viajar por Europa como políticos y diplomáticos.
Tres altas palmeras sorprenden el primer vistazo del visitante. La extensión verde que se abre a sus pies contiene otros ejemplares: antiguos magnolios, con robustos álamos y especies recién plantadas como el abruñeiro dos xardíns, el liquidambar, el xenebreiro horizontal o el Cotoneaster. Y entre el conjunto, una escultura del Sagrado Corazón, réplica de la que existe en Madrid y testimonio de la devoción de la marquesa.
El marqués falleció en 1923, pero la marquesa seguía disfrutando de ellos montada en su coche de caballos. A su muerte sin descendencia, en el año 1953, el pazo y sus jardines fueron heredados por la congregación de Cristo Rey. Allí se fundó un colegio abandonado desde los noventa. En el año 2004 el Concello de San Sadurniño logró la cesión de los jardines y una inversión de más de 170.000 euros permitieron abrir los jardines al público en marzo del pasado año y ahora el municipio negocia con la Xunta hacerse cargo también del descuidado palacio que avejenta la estampa. ?La próxima tarea será, indican desde el Ayuntamiento, reponer el cierre de los jardines. Después, podrá hablarse de recuperar el cauce natural que renueve el agua de los estanques y, quién sabe, quizá haga retornar un día a patos, ocas y cisnes.