Un gran manto blanco sorprende al conductor se detiene a hacer un alto en el camino en la ruta hacia As Pontes desde Cabreiros. El área de descanso del kilómetro 41 parece nevado. La geomembrana que ha comenzado a instalar la unión temporal de empresas As Pontes, formada por Geotexan y Gea 21 ya es parte del paisaje. El viernes al mediodía, a más de 25 grados de temperatura, un grupo de cinco obreros se afanaban al otro lado de la autovía en extender las capas de polipropileno sobre las piedras. Rodea hasta las mesas y bancos que hacen las veces de merendero en un área tan amplia y nueva como inhóspita.
Más de un centenar de grandes rollos amarillos, de cinco metros y medio de ancho se apilan a ambas márgenes de la carretera. Contienen unos ocho kilómetros lineales y 44.000 metros cuadrados de la lona impermeable que impedirá el arrastre de materiales contaminantes. Es la materia prima de un tratamiento que, por fin, y a un año de la catástrofe ecológica en el Eume, y probablemente bastante tiempo más afectando a otros cauces, como los ponteses Chamoselo y Rego do Lavadoiro, o el Trimaz, ya en la provincia de Lugo, debería ser el remedio definitivo.
Entre las capas blancas, una interior negra e impermeable garantizará que la lluvia resbale y no penetre hasta la roca, evitando que la reacción de la piedra al estar expuesta al aire libre y el arrastre de las lluvias.
El proceso que se desarrolla desde el pasado mes en este tramo se extenderá a partir del lunes a la zona de A Mourela. Las restricciones del tráfico en la zona afectarán a un carril en cada sentido entre los puntos kilométricos 35,700 a 36,600, en una actuación de la que se encargará la empresa pontevedresa Xérmolo. La piedra se abre allí para dejar pasar a la carretera, mostrando grandes vetas rojizas que muestran el mineral con un alto contenido férreo y de fácil oxidación que se canaliza por las cunetas.