«Ganar en Padrón fue como un título»

FERROL

El Racing visita mañana al Flavia. En su campo evitó el descenso a Preferente en 1987. Arteche y Serantes, el técnico y el delegado entonces, recuerdan aquel duelo

11 ago 2009 . Actualizado a las 17:55 h.

Si la historia de un club la jalonan éxitos y sufrimientos, triunfos y fracasos, el partido de Flavia, el dramático encuentro para evitar el descenso a Preferente en 1987, es uno de los episodios con mayúsculas en la trayectoria del Racing. A Padrón vuelve al fin el equipo verde, para jugar mañana un encuentro, comparado con aquel, prácticamente intrascendente de la Copa Diputación. Dos racinguistas que vivieron el triunfo de hace 22 años, que evitó una dramática pérdida de categoría, recuerdan aquí los detalles.

«En la caseta tratamos de dar confianza a los jugadores, para que se olvidasen de lo que había en juego y de la presión que ya tenían», recuerda José Ramón Arteche, entrenador de aquel equipo y que, 13 años después, vivió otro partido histórico, con el ascenso a Segunda tras el empate ante el Ceuta.

«En Padrón disfrutamos de la satisfacción del deber cumplido. Pudo haber sido un desastre. Nadie sabe lo que había dentro del club, porque se pasaron muchos problemas. El aficionado ya no se acuerda de los años 80, una de las peores épocas del Racing. No había dinero. Cuando querías traer algún refuerzo, era imposible. A mí me dieron como revulsivo a Cadarso, un niño de 16 años, y recuperamos a Luciano, que jugaba en el Meirás», explica el técnico de Canido.

Recuerda que aquellos chavales lo daban todo, pero les pesaba el escudo. «La mayor presión era llegar al Manuel Rivera porque los partidos buenos los hacíamos fuera», explica Arteche, que había vuelto al Racing desde el Viveiro y tuvo que formar un equipo muy joven. «Quizá si llegásemos a competir con el nombre de Ferrol Atlético, la plantilla no habría sentido tanta responsabilidad. La media era de 20 o 21 años; teníamos chavales jóvenes con proyección. No había gente veterana y para representar al Racing nos pesaba más el nombre que los rivales», asegura antes de citar de memoria el posible once de aquel partido en Padrón: Juan; Leira, Tucho, Luciano, Manel, Alberto, Botana, Cadarso, Manel de Caranza, Javi y Cisquelas.

«Incondicionales de siempre»

Al Racing solo le valía ganar, porque el empate le hacía depender de otros resultados. «Sabíamos que nos jugábamos mucho, hicimos un buen partido y ganamos con todo merecimiento», añade Arteche, que agradece el aliento de «los incondicionales de siempre» que acompañaron al Racing en el campo del Iria Flavia en 1987.

«En Padrón fue como ganar un título; al final lo celebramos igual jugadores, directivos y aficionados abrazados en el campo, porque habíamos estado con un pie dentro y otro fuera de Tercera», resume José Serantes, delegado y directivo del club verde ya entonces, cuando Ángel López Sueiro era el presidente.

«Todos éramos un manojo de nervios. En aquel partido lo pasamos mal. Marcamos en el segundo tiempo, y el Flavia nos achuchó bastante», explica Serantes, que coincide con Arteche en la entrega de aquel grupo joven de jugadores de casa: «En aquel entonces se machaban en el campo. Quizá más que ahora».

Entrenaban mañana y tarde

Pese a las penurias y dificultades económicas, aquella plantilla era profesional. «La mayoría de los futbolistas no trabajaban, porque entrenábamos mañana y tarde, aunque estuviéramos en Tercera. Vivían del fútbol, aunque alguno, muy pocos, trabajase en Bazán», explica Serantes.