«Ahora tampoco vamos a parar»

FERROL

Una treintena de vecinos acudieron ayer a prestar apoyo a los afectados por las viviendas amenazadas en Nogueirosa, a pesar de la suspensión cautelar del derribo

07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las caras de los afectados por la anulación de las licencias a ocho viviendas unifamiliares de Nogueirosa, en Pontedeume, eran ayer bien distintas a las mostradas en los días precedentes. A pesar de la suspensión cautelar del derribo que debía comenzar ayer a derruir la casa de campo de José González Abella, un grupo de vecinos acudían a primera hora frente a la vivienda para trasladar su apoyo a los afectados. El día anterior habían sido convocados por uno de ellos que, a nivel particular -y no por iniciativa de la asociación de vecinos, como los afectados creyeron en un primer momento-, se encargó de buzonear las casas de la zona.

Pasadas las nueve de la mañana no había allí excavadoras ni fuerzas del orden. Tras el recurso presentado por el propietario para impedir el derribo, admitido a trámite a menos de 24 horas de la ejecución, el Concello cancelaba la orden. Pero aún así, una treintena de eumeses se concentraron allí y pudieron comprobar cómo se colocaba una pancarta que resume el sentir de los afectados frente a la primera vivienda en peligro: «¡No al derribo! Hay solución».

Hoy se decidirá en el juzgado número 1 de A Coruña el futuro de ese aplazamiento in extremis y del recurso presentado, en una vista a la que están citadas las tres partes en litigio: el propietario, el Concello y la Xunta. Pero el hecho de que se hayan admitido unas alegaciones entre las que se argumentaba la posibilidad de que la revisión de la Lei do Solo pueda contemplar cambios en el planeamiento urbanístico de la zona hace pensar a los vecinos que construyeron, licencia municipal en mano, en suelo no urbanizable una zona de protección costera, en que existen posibilidades de legalización.

«Recibimos la noticia con mucha emoción, pero ahora hay que esperar», declaraba pocas horas después del anuncio de suspensión cautelar del derribo González Abella. Su mujer, María Luisa Lence, confesaba seguir nerviosa, aunque no tanto como lo estuvo a lo largo de toda la semana, cuando vio peligrar la casita de su retiro. «Todavía lo estoy asimilando», añadía.

Satisfacción provisional

Para Benigno Varela, la decisión demuestra que «funciona la razón». «Hay satisfacción, pero con cautela, porque no es una solución, pero nos da tiempo a intentar demostrar que hay solución», añadió pidiendo voluntad política al Concello y a la Xunta para ello. Otra de las afectadas compartía la visión. «Es un respiro, pero ahora tampoco vamos a parar», aseguró.

El alcalde, Gabriel Torrente, mantenía ayer que la Dirección Xeral de Urbanismo sostiene que no hay posibilidad de legalización y que se encuentra a la expectativa de la decisión hoy de la jueza. Sin embargo, la oposición en pleno manifestó su satisfacción por la suspensión cautelar y piden al alcalde que reaccione e intente mantener el aplazamiento lo máximo posible.