Político de alma y corazón

Ana Sequeiro

FERROL

Después de una prolongada carrera política, disfruta de su familia y de la huerta de su casa de Pontedeume en la que cultiva frutas para hacer licores y mermeladas

02 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A sus 74 años Manuel Couce sigue llevando la política en las venas. Sin embargo, ahora que está retirado le toca ver el devenir de los acontecimientos desde otra perspectiva, que, afirma: «Es mucho más cómoda». Leyendo las páginas de los periódicos y hablando con compañeros y amigos con los que compartió profesión en la década de los 90, analiza la situación de uno de sus grandes amores: la ciudad de Ferrol.

Afirma que la política siempre le atrajo mucho. Su larga carrera comenzó en Bazán, donde fue representante de los trabajadores y llegó a ser delegado comarcal de UGT. Poco a poco fue ascendiendo en el escalafón hasta que llegó a ser alcalde de Ferrol durante seis años, diputado en el Congreso, parlamentario gallego, presidente del partido en Galicia y concejal. Hoy en día es el miembro con más antigüedad en las filas de la agrupación ferrolana del PSOE.

Pese a una trayectoria tan dilatada, el ex alcalde asegura que no echa de menos el «trajín» de la vida política y que después de tantos años de trabajo «el descanso es merecido». Ahora tiene tiempo para dedicarlo a sus aficiones: la pesca el cultivo de frutas, la elaboración de licores y el mar están entre ellas. Pero para Manuel Couce el nuevo amor de su vida es su única nieta, una pequeña niña de dos años. «Mi mujer y yo ejercemos bien de abuelos, nos quedamos sentados el uno frente al otro embobados mirando a la pequeña», comenta.

Le gusta observar el mar, hablar con la gente y salir a pasear con su mujer. «Ahora puedo hacerlo, cuando era alcalde no salía a pasear con mi esposa por que a ella le gustaba ir tranquila de comercios y a mí me paraban siempre para hablar». También aprovecha el tiempo libre para cuidar la huerta que tienen en su casa de Centroña, en Pontedeume, donde pasa los veranos. Con las frutas que cultiva en su propia huerta, él mismo hace sidra, mermelada, membrillo y licores para degustar rodeado de su familia y amigos.

Otras de sus pasiones es el mar. En su pequeño barco de madera de ocho metros de eslora le gusta salir a disfrutar de la brisa y la pesca. «Aunque ahora no suelo ir mucho, pero a veces vengo al barco solo a tomar café». Su embarcación Breamo no es difícil de reconocer; con una bandera de Ferrol y otra de Pontedeume enganchadas en lo más alto, Couce deja claro cuales son sus dos hogares.

De cuerpo y mente

A Manuel Couce siempre le gustó el deporte y, de hecho, es un «forofo» del Racing de Ferrol. Su relación con Isidro Silveira, presidente del club, es estrecha y se sabe de memoria el número de socio del carne que porta siempre en su cartera.

Asegura que sigue todas las noticias que hablan del conjunto verde y blanco, y que siempre será un «racinguista confeso». En su barco también tiene un espacio para el equipo y lleva el escudo del club colgado en una pared de Breamo. «Tengo la medalla de oro del Racing y del Parrulo, siempre me gustó mucho el deporte».

El ex alcalde está convencido de que el equipo tiene una gran temporada por delante. Afirma que el principal problema del club es que el mercado está «desmesurado y el Racing es un equipo modesto, pero hará una gran temporada, seguro».

Para ejercitar su cuerpo y mente, sale a pasear. «Mi médico dice que para estar oxigenado hay que hacer algo de deporte y que caminar es una buena manera», comenta el ex alcalde.

De su época al frente de la gestión del Ayuntamiento de Ferrol recuerda como grandes éxitos la contrucción del actual campus universitario, el derribo de una parte de la muralla y la reconstrucción de la traída del agua de As Forcadas. «No fue fácil hacer tratos con la Marina para poner la Universidad, pero Ferrol ganó mucho con el campus. Lo de la muralla tampoco fue un campo de rosas, pero yo creía que era necesario y todavía sigo creyendo que hay que tirar más muro», asegura Couce.

Según el retirado político, el principal problema de la ciudad para conseguir el título de Patrimonio de la Humanidad es que una parte tan «importante e histórica para los ferrolanos permanece cerrada para los propios ferrolanos».

Sin embargo, en tan dilatado currículum también hubo tiempo para los malos momentos. «Una de las veces que más miedo pasé fue cuando hubo que suprimir el suministro de agua por una gran sequía, solo se podía traer agua cuatro horas al día». Pero, recuerda, poco tiempo después llovió y todo volvió a la normalidad.

Seis años en el Ayuntamiento también dan para muchas anécdotas, una de las que recuerda con más cariño ocurrió en su segunda etapa como alcalde. «Yo quería llamar a un señor de Covas que se apellidaba Fraga, pero me pusieron con Manuel Fraga», comenta riéndose. Según cuenta Couce, cuando se dio cuenta de que su interlocutor era el presidente de la Xunta ya le había «gritado alguna que otra cosa».

El ex alcalde afirma que es feliz jubilado. «Ya me han propuesto alguna que otra vez formar parte de nuevo de la política activa, pero yo no quiero, estoy bien así», comenta un ex alcalde enamorado de su ciudad, Ferrol.