La cantera del surf ferrolano crece

FERROL

Grandes y pequeños, principiantes y veteranos, se dan cita en los arenales de Ferrolterra guiados por dos escuelas de surf y de bodyboard

29 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando alguien observa a un grupo de chavales que bajan de una furgoneta y empiezan a descargar tablas de surf se puede esperar cualquier cosa. Pero este grupo en concreto se organiza. Cada uno recoge su tabla y su equipo. Bajan a la playa, ponen las tablas a un lado, y se abren formando un círculo. Y comienzan una serie de ejercicios de calentamiento. Después, antes de lanzarse a las olas observan el mar. Los monitores indican a loa alumnos por dónde entra la corriente, si el viento es adecuado, la marea... Y, después, comienza la parte práctica.

En Ferrolterra están funcionando dos escuelas de surf y de bodyboard. Una es la que funciona en Pantín y la otra es la de O Grosso. Carlos Betoño trabaja en esta última. Organizan los cursos de diez horas que se desarrollan en las playas ferrolanas. Dos horas al día, de lunes a viernes. Con grupos de 8 alumnos, uno por la mañana y otro por la tarde. «En principio iban a ser solamente durante el mes de julio, pero se ha ampliado a agosto», comenta Carlos. Estos cursos están cofinanciados por el Concello. La tarifa normal son 100 euros, y para los becados cuesta 50.

«Empezamos siempre por los conceptos básicos: las corrientes, las olas, los vientos buenos, saber escoger la playa...», explica Carlos. La zona de Ferrol es estupenda para hacer surf, porque siempre da opciones: «si sopla el nordés las mejores playas son las de Doniños, Fragata y Vilar; si sopla del oeste o del suroeste la de San Jorge». También influye la marea, «depende de la playa, aquí en Doniños hay buenas olas en marea baja».

Nacho es uno de los monitores: «Trabajamos con una rutina. Siempre hacemos calentamiento y estiramientos. Recibimos a los niños en la escuela, cogemos el material y bajamos en la furgoneta a la playa más apropiada». También se tiene en cuenta el nivel de los alumnos. «A veces elegimos una zona con olas más suaves si tenemos un grupo de pequeños o de gente que esta empezando».

La escuela de surf no solo enseña esta práctica. «Nos llegan madres que nos dicen que los niños están castigados sin Play, son niños que comienzan un poco retraídos, sin relacionarse mucho, pero al tercer día ya están totalmente integrados», comenta Carlos. Y también forma futuros profesionales: «Tenemos a varios alumnos muy buenos, con los que vamos a muchos campeonatos, y también casos de chicos que al cumplir los 18 años les pedimos que hagan el curso de monitor para que trabajen con nosotros».

«Son unos fenómenos», exclama Ramón. Este caballero es alumno, y acude al curso con sus hijas pequeñas. «Nos lo pasamos estupendamente, y esta gente es muy atenta», dice. «Esto forma parte de las cosas buenas de este trabajo», responden Nacho y Carlos.

Se trabaja también durante el invierno. Desde hace cuatro años, «se apunta mucha gente que descubre este deporte en verano», dice Carlos. El club nació en 1995, «de la mano de nuestros hermanos mayores, después fuimos entrando nosotros como monitores y hace unos años, cuando ellos lo dejaron porque empezaban a trabajar, tomamos nosotros las riendas». Hoy, además de las clases y los campeonatos, organizan ferias y eventos de surf.