El ortegano de 27 años, pieza clave de la lírica española, recorre el mundo de punta a punta gracias a su voz
23 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Nació hace 27 años en la parroquia ortegana de Ladrido, pero su pasión por la música le apartó del lugar que le vio nacer. El próximo lunes y recién llegado de Múnich, el barítono Borja Quiza, reconocido ya internacionalmente y pieza clave en la lírica española, regresará a su villa orgulloso de haber sido elegido pregonero de las fiestas de este año.
-Sin haber rozado la treintena, ¿cómo ha logrado que la revista «Ópera actual» le considere el mejor cantante joven español?
-Siempre compaginé los estudios con la formación musical. Cuando ingresé en el Coro de la Orquesta Sinfónica de Galicia me aconsejaron que estudiara canto porque se me daba bien. Lo hice a la vez que sacaba la carrera de Ingeniería Informática y aquí estoy. Me di cuenta de que si quería avanzar debía viajar. Creo que nacer en una aldea no es excusa para no luchar por tus metas, no debemos tener complejo de ser de provincias. Lo importante es que te guste lo que haces y ser muy constante. En este momento estudio canto en Madrid con Daniel Muñoz.
-¿Dejó muchas cosas por el camino?
-No me paro a pensarlo, prefiero vivir al día. He conseguido las metas que he ido marcándome, creo que soy muy testarudo. Pero es cierto que para llegar a donde estoy he tenido que alejarme de mi familia y, en ocasiones, tener poca vida social. Aún así, no lo cambiaría.
-¿Cómo se presentan los próximos meses?
-Hasta el mes de junio del próximo año actuaré en el Teatro Real de Madrid, en Bilbao, Valladolid, Tel Aviv, Venecia y Roma. Este último año ha sido mi lanzamiento definitivo e incluso estoy firmando contratos para el 2012.
-¿Qué significa para usted Ortigueira?
-Creo que viajar tanto me ha hecho ver que es un lugar mágico. Cuando te alejas de ahí te das cuenta de lo importante y especial que es; hay pocos lugares en el mundo que inspiren tanta relajación y te conecten tan estrechamente con la naturaleza. Me encanta su viento, los percebes, el mar y, sobre todo, sentarme en las rocas.
-¿Dónde dejó la ingeniería informática?
-Es mi segunda pasión. De hecho, soy el asesor informático de toda mi familia. Tenía claro que quería cantar, pero si no hubiera funcionado me habría dedicado a la informática.
-¿Su obra preferida de las que ha interpretado hasta ahora?
-Tenía el sueño de hacer El Barbero de Sevilla, de Rossini y lo cumplí este año en Oviedo.