Vecinos de San Valentín exigen a Fenosa que autorice el uso de ascensores en sus edificios

FERROL

Alrededor de 240 vecinos del barrio fenés de San Valentín se ven afectados por la paralización por parte de Fenosa del proceso para poder dotar sus edificios -de cuatro pisos más terraza- de ascensores. Esta tarea comenzó hace dos años y medio y ahora, prácticamente materializada, se encuentra frenada.

Tal y como indica Jaime Iglesias, portavoz de la comisión ciudadana creada para solventar el problema, en la actualidad hay «una veintena» de estos aparatos ya instalados y con todos los permisos «en regla». Está programado que se pongan «algunos más». Son los propios residentes los que se ocupan de sufragar las obras y la compra del material, que supone un desembolso de unos «9.300 euros» por unidad. Pero la caja que hace funcionar los ascensores está precintada e impide su uso.

¿Cuál es el motivo de esta situación? Iglesias narra que desde Fenosa se les indicó la necesidad de reforzar la potencia de la línea que suministra a la zona para poder atender ese servicio. Se les comunicó, además, que han de ser los ciudadanos los que se hagan cargo de sufragar las tareas necesarias. Esto sucedió «a comienzos de abril, cuando solicitamos que nos colocasen los contadores para los ascensores».

Desde Fenosa se informó a los usuarios de que el 12 de mayo se les remitiría un documento con la valoración económica del refuerzo de la línea y el proyecto de obras. A día de ayer, señala el portavoz vecinal, «todavía no tenemos nada». Todo sigue, de este modo, parado.

Por este motivo se ha convocado una reunión el jueves a las 19.30 horas en la plaza del 10 de marzo para «tratar el asunto y las medidas a tomar».

El alcalde, el socialista Iván Puentes, señaló ayer que desde el Concello se solicitó «hace un mes» entrevistas con responsables de Fenosa y la Consellería de Industria para tratar de arreglar el tema «sin que se nos haya contestado».

Para el regidor, es «evidente» que ha de ser Fenosa la que pague las tareas necesarias y que las culmine «rápido», pues «es su obligación dar un servicio adecuado al barrio y estamos hablando de ascensores, no de ningún tipo de artículo de lujo».