Dentro de tres meses se cumplirán dos años del inicio de la relación comercial entre Navantia y el Ministerio de Defensa de Australia, el mismo que reportó a los astilleros españoles el mayor contrato de exportación de material naval firmado hasta entonces por una industria pública española. Desde entonces, la relación entre la compañía naval -y más en concreto los astilleros de la ría ferrolana - y la Marina de las antípodas no ha hecho más que estrecharse, una relación que se mantendrá al menos hasta el año 2015, fecha en la que está previsto que se entregue el segundo buque anfibio para ese país.
La Defensa australiana encargó a Navantia la construcción de dos buques anfibios y el diseño de tres destructores. Los primeros están basados en el Juan Carlos I , el mayor navío de la flota naval española, mientras que los segundos son casi idénticos a las fragatas F-100. Todos modelos de barcos que ahora mismo están en construcción en los astilleros de Ferrol y Fene, lo que facilita que los marinos australianos puedan comprobar in situ, y no únicamente sobre los planos, las capacidades y potencial de los buques. De hecho, en estos últimos días las dotaciones de las fragatas que arribaron el sábado al Arsenal ferrolano han podido visitar el Juan Carlos I y una F-100, tipos de buques en los que navegarán en los próximos años.
Navantia inició el pasado septiembre la construcción del primer barco anfibio para Australia, en la que, además de parte de la plantilla propia de la compañía, intervienen también unos 300 trabajadores auxiliares. El próximo gran hito se cumplirá tras el verano, con la puesta de quilla del navío en la grada. La fabricación del segundo de los barcos no se iniciará hasta el mes de marzo del próximo año.
Para participar en el desarrollo de este programa naval, una delegación de militares e ingenieros australianos está destinado en la comarca. De igual manera, técnicos de Navantia están en el país continental para prestar asesoramiento en la fase de construcción de los destructores, que se harán en un astillero australiano.
Esos cauces de relación cercana son los que pretende explorar al máximo Navantia para ganar ventajas competitivas para la consecución de los nuevos pedidos que puedan derivarse del libro blanco con las necesidades de las Fuerzas Armadas hasta el 2030.