Cuando la A-9 no llegaba a Ferrol

R. Loureiro

FERROL

La apertura del acceso al penúltimo tramo de autopista multiplicó en 1999 las retenciones de tráfico en el municipio, que se veía desbordado por la situación

31 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Por paradójico que resulte, las grandes vías de comunicación también hacen, a veces, que trasladarse de un lado a otro no sea tan fácil... como era antes. O, por decirlo de forma clara, las nuevas infraestructuras, si bien benefician a la mayoría (ya sería lo que faltaba, que sucediese lo contrario), también generan perjuicios a su paso. Y eso fue con lo que se encontró el municipio de Fene, hace exactamente una década, cuando se abrió su enlace con una autopista que todavía no había llegado a Ferrol. Porque se multiplicó el tráfico en el interior de su casco urbano hasta el extremo de que la situación llegó a ser, en algún momento, y por falta de viales alternativos, poco menos que incontrolable.

Por aquel entonces, Pontedeume desapareció de las listas de las eternas retenciones de tráfico. Pero los feneses tomaron el relevo, con una intensidad que nadie había calculado. «Non hai solución -decía el entonces, alcalde, Xosé María Rivera Arnoso-. O Goberno debería ter dado xa luz verde á Ronda Oeste e tamén á autovía ata Ferrol». Y también él advertía de otra paradoja más: «Á fin e ao cabo, nós estaremos a vinte minutos da Coruña e a corenta de Santiago, pero a cidade de Ferrol vai quedar moito más lonxe». Una vez más, las comunicaciones por carretera entre las dos orillas de la ría ferrolana se complicaban.

Visiones contradictorias

Mientras el alcalde ferrolano, Juan Blanco Rouco, se mostraba convencido de que la situación no tardaría en resolverse, ya que el tramo de autopista sin peaje entre Ferrol y Fene estaba llamado -decía- a «llevarse a cabo cuanto antes», Rivera Arnoso no compartía su optimismo. «Ao parecer -apuntaba el regidor fenés, ironizando-, todo esta feito e é moi bonito». Y a continuación, ya en tono bien distinto, aseguraba que si bien era cierto que las retenciones fenesas tendrían, para el propio municipio de Fene, unas consecuencias «graves», más graves serían esas consecuencias aún para la ciudad de Ferrol, que incrementaría su aislamiento, al fin y la cabo. Y los agentes de la Policía Local fenesa corroboraban las afirmaciones del alcalde. A este respecto, los policías señalaban que lo que hasta entonces, por el casco urbano de su municipio, se presentaba como un mero «goteo constante de vehículos durante la tarde-noche del domingo y los lunes a primera hora de la mañana», se había convertido en una sucesión de retenciones en «hora punta». Los agentes que se encargaban directamente de la regulación del tráfico lo explicaban, de hecho, con argumentos como este: «Antes de la apertura de la vía rápida, los conductores sabían a lo que se enfrentaban si accedían a Ferol a las horas punta , y ahora, confiados en el ahorro de tiempo utilizando la autopista, apuran hasta el último momento y vienen todos a la vez». La nueva situación había obligado a los agentes feneses a iniciar las labores de regulación del tráfico en el principal cruce del municipio los lunes a las ocho de la mañana, para tratar de contener los atascos.

El actual jefe de la Policía Local de Fene, Juan José Sanmartín, recordaba el viernes la situación que vivió hace una década: «Naqueles momentos, tras abrirse en Fene a conexión dunha autoestrada que aínda non chegaba ata Ferrol, o tráfico polo noso casco urbano multiplicouse de tal maneira que por termo medio saír das retencións lle levaba a cada condutor un promedio de tres cuartos de hora».

Cuando le preguntan por la siniestralidad causada por aquella situación, Sanmartín comenta que «accidentes graves non había, afortunadamente, porque nesas retencións todos os coches circulan moi a modo e non pode haber golpes grandes. Pero golpes pequenos si que había, e constantemente, por non respectar a distancia de seguridade». Colisiones que, en cualquier caso, todavía ralentizaban más el tráfico...

A día de hoy, en cambio, la situación es completamente distinta: «Hoxe -comenta el jefe de la Policía Municipal- o tráfico polo casco urbano de Fene non presenta maiores problemas. Arredor do 75 por cento dos vehículos que provocaron aquelas retencións xa non pasan por Fene, porque chega ata Ferrol directamente pola autoestrada. Así que hoxe, atravesar o noso concello, en coche, xa é algo moi fácil».