Angustiosa búsqueda en Cabanas

A. G.

FERROL

Hasta ochenta personas, entre cuerpos de seguridad y vecinos, baten desde el martes los montes del municipio y su entorno para encontrar a un desaparecido

01 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A las cuatro de la tarde de ayer efectivos de diferentes agrupaciones de Protección Civil y de varios puestos de la Guardia Civil se daban cita en la zona de Pedra do Couto, en Cabanas. Allí planeaban cómo continuar la búsqueda de Domingo Álvarez Álvarez, un vecino de 64 años que desapareció el martes por la tarde sin dejar rastro. Fue en esa jornada cuando comenzaron las pesquisas, aunque la denuncia formal no fue interpuesta hasta el miércoles por uno de sus tres hijos, Javier Álvarez.

Responsables de ambos cuerpos de seguridad analizaban, mapa en mano, qué se podía hacer después de que durante el día anterior se utilizase hasta un helicóptero. Sin éxito. Durante la mañana de ayer se llegaron a congregar en las labores, entre cuerpos de seguridad, familiares y vecinos, más de ochenta personas. Se usaron perros de rastreo y hasta buzos para sondear la presa de Ventín, en las proximidades. Nada. «É moi difícil, hai moito monte, maleza, néboa... Faise o que se pode». Así lo indicaba sobre las 13.30 horas de ayer Isidro Barbeito, coordinador del equipo de Protección Civil de Miño, poco antes de suspender el operativo matutino que se centró en el área que, tres kilómetros a la redonda, circunda el domicilio familiar.

Con esos precedentes, por la tarde se decidió peinar «en fila y de forma que uno pueda ver siempre al otro al lado» las inmediaciones de la casa. Hasta donde se pudiese. La intensidad de la búsqueda se mezclaba con la angustia de los familiares. Domingo Álvarez dejó pocas pistas a su mujer e hijos, dos hombres y una chica que había fijado su boda para este sábado.

Se le echó en falta, como ya se ha mencionado, el martes por la tarde. Y comenzó el rastreo mientras crecía la preocupación. Pasaron horas hasta que, como confirmaba su hijo Javier Álvarez, se encontró escrito con tiza en una mesa de su taller casero la palabra «perdón». La última vez que se le vio vestía un pantalón de camuflaje, una camisa azul y un chubasquero verde.

Desde la familia se incidía una y otra vez en que «nada» hacía presagiar esa marcha. Una vecina de las viviendas más próximas, también perpleja, sentenciaba: «Era un home do máis normal, podía estar un día enfadado, como todo o mundo, pero do máis normal...»

¿Qué hacer tras tantas horas? Un integrante de la Guardia Civil era claro: «Cualquier dato nos vale, hay que estar atentos a las cosas que se van diciendo en el entorno familiar, se pudo haber ido por voluntad propia... Cualquier información o detalle a mayores de lo que tenemos nos ayuda».

Variables

Toda variable era a tener en cuenta. Domingo Álvarez era aficionado a la micología y andaba habitualmente «varios kilómetros». Pero sus sendas rutinarias ya habían sido recorridas. Desde la Guardia Civil se apuntaba: «Igual no ha ido por donde siempre a propósito».

Ayer comenzaban a repartirse por Cabanas y otros municipios de la zona, como Fene o Narón, carteles con la fotografía del desaparecido y su nombre. El operativo de búsqueda acabó cuando cayó la noche de nuevo sin éxito, tal y como se informó desde Protección Civil de Cabanas. Hoy, según las mismas fuentes, está previsto que se reanude a las ocho de la mañana.