Eugenio Fernández preside la sociedad Centro Instructivo Recreativo e Social de Cervás (Ares), con 86 años ya a sus espaldas. Este sábado celebrarán el acontecimiento con un baile amenizado por la orquesta Jerusalén. Fernández nació en Mugardos, pero se afincó en Cervás hace 36 años. Es socio del centro desde 1970 y presidente desde hace año y medio.
-Preside una sociedad con un gran peso histórico.
-Sí, es una sociedad con mucha historia. La crearon hace 86 años los emigrantes de Cervás que se fueron a América, que regularmente enviaban dinero para sostener su actividad.
-Y ¿a qué se dedicaba?
-Nació como sociedad de protección y recreo, que ofrecía un subsidio a los vecinos más necesitados. Además, tenía una fuerza cultural importante, con una biblioteca muy rica.
-Pero todo acabó cuando estalló la Guerra Civil.
-Pues sí. Durante la guerra saquearon casi todo y, además, cerraron el local hasta 1941.
-¿En qué se convirtió?
-El Ayuntamiento se quedó con la propiedad del edificio de indianos y lo convirtió en escuelas.
-¿Nunca han intentado recuperar la propiedad?
-Nada más reinstaurarse la democracia se creó una gestora con el objetivo de recuperar la propiedad para el pueblo. Peleamos lo indecible, pero hasta hoy no hemos conseguido que el centro nos sea devuelto. Es algo que nos ha defraudado mucho, aunque el Concello sí nos ha dado todas las facilidades para restaurar el edificio indiano y, además, tenemos un contrato de arrendamiento a cambio de un precio simbólico.
-Después de tanto bagaje ¿en qué se centra ahora la actividad del centro de instrucción?
-Nos concentramos fundamentalmente en organizar actividades para los mayores y los jóvenes. De los 300 habitantes que tiene Cervás, 250 pertenecen a nuestra sociedad.
-¿Qué proyectos manejan para el futuro?
-Estamos creando un aula de informática y estamos con un proyecto para construir una biblioteca nueva.