Serantes le pone voz a las estrellas

FERROL

La industria del doblaje ha aterrizado en Ferrol de la mano de Penteo Films; además de funcionar como estudio, esta empresa es también una escuela de nuevos profesionales

28 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si alguien pasa por delante de la casa de Serantes donde tiene su sede Penteo Films difícilmente podrá imaginar que dentro de ella se pone voz a estrellas de la factoría Bollywood, a personajes de dibujos animados japoneses o a actores como Edward G. Robinson, aquel terrible gánster del clásico de John Houston Cayo Largo . Por fuera, la sede de esta empresa dedicada al doblaje y a la publicidad ofrece la imagen de un apacible chalé familiar. Pero por dentro la cosa cambia: como si se tratase de una casita construida dentro de otra -y aislada del mundo exterior por colchones de espuma para lograr una acústica perfecta-, el bajo del chalé alberga tres salas de doblaje y varias oficinas de producción y montaje.

Penteo Films nació en A Coruña en el 2004, pero cuatro años más tarde se trasladó con todos sus bártulos a la carretera de Serantellos, de la mano de su fundador y gerente, el ferrolano José Polo. Con su llegada, la empresa no solo ha introducido a la ciudad naval en la industria del doblaje -un sector que en Galicia solo está representado por siete estudios más-, sino que además ha creado un nuevo nicho de trabajo para los jóvenes de la comarca.

«Con la llegada de la televisión digital terrestre la demanda de actores de doblaje se va a disparar, porque habrá nuevos canales y y alguien tendrá que doblar sus contenidos», explica Polo. Y es precisamente por esta razón por la que el estudio se ha lanzado a crear una escuela en la que formar a futuros profesionales del sector. «Nuestra intención es diseñar una oferta formativa estable, de manera que en esta zona se pueda crear una buena cantera de especialistas», apunta el gerente de Penteo Films.

Cuatro meses

Tras la celebración de un primer seminario, la empresa acaba de iniciar su segundo curso de doblaje. Para matricularse en estas clases -que se suelen prolongar a lo largo de unos cuatro o cinco meses- primero hay que pasar una prueba de selección. «Se trata de una prueba de lectura muy sencilla, ante el micrófono, para descartar que la persona tenga algún defecto que no le permita hablar bien», explica Polo.

Una vez superado este filtro, llega la formación. Tras unas primeras clases dedicadas a la teoría, los alumnos se meten de lleno en la práctica. «Hacemos mucho trabajo de atril, porque es la única manera de aprender», apunta el gerente de Penteo Films. Así, con los ojos puestos en la pantalla y la boca frente al micrófono, los alumnos aprenden trucos para modular bien la voz, disimular el acento gallego o darle el tono correcto a la conversación.

«En esta profesión lo más importante no es tener una voz bonita, sino saber interpretar; como sucede cuando vemos a un actor, lo que escuchamos nos tiene que resultar natural y por eso es muy importante meterse en el papel», dice Polo.

Aunque apuntarse a un curso es el primer paso para acceder al mundo del doblaje, el gerente de Penteo Films advierte de que convertirse en un buen profesional es un proceso largo. «Lo importante es entrar en el circuito, pero luego hay que seguir formándose y demostrar que uno realmente vale para esto».