Abrimos La Mirilla con dos auténticas lumbreras. Fíjense si no. Grial Leira es ferrolano, tiene 23 años y puede presumir de un expediente académico que quita el hipo: 18 matrículas de honor, 14 sobresalientes y tres notables. Pero Ana María Martínez Golpe -eumesa y también con 23 primaveras- tampoco se queda atrás. Tiene en su saber ocho matrículas y muchísimos sobresalientes. Los dos se cuelan hoy en esta página porque, hace pocos días, en A Coruña, recibieron el diploma que los acredita como ganadores de uno de los Premios Extraordinarios Fin de Carrera de Galicia del curso 2007-2008. Él se llevó el correspondiente a la licenciatura de Sociología . Y ella, el de Documentación .
Tanto en el caso de Grial como en el de Ana María, la concesión de estos premios viene a reconocer que ellos son los alumnos más brillantes de todos cuantos se licenciaron en sus respectivas titulaciones el curso pasado. Grial cuenta que no tuvo que encerrarse en casa a cal y canto para conseguirlo: «Es que en mi carrera, si vas a clase todos los días ya tienes mucho camino andado, aunque luego, claro está, también hay que estudiar». Tras haberse licenciado en junio del año pasado, este joven realiza ahora un máster sobre Recursos Humanos y asiste a los cursos del doctorado. Cuenta que decidió estudiar la carrera por influencia de los genes -su padre es Xosé Leira López , profesor de Sociología en la Facultad de Humanidades -, pero también, matiza a continuación, porque siempre le gustó. «Aunque resulte difícil de creer, todavía hay mucha gente que me pregunta para qué sirve eso de la sociología», me cuenta Grial. ¿Y tú que les respondes?, le pregunto yo. «Pues que es una ciencia que estudia las relaciones y los modos de conducta de los diferentes grupos sociales», responde él muy solícito. Y cuenta que, de entre todos los ámbitos en los que se mueve la sociología, en el futuro le gustaría dedicarse a proyectos de desarrollo local. Llega la hora de despedirnos de Grial, pero antes de hacerlo, y aprovechando que tenemos a un sociólogo delante, no podemos resistirnos a preguntarle cómo ve las elecciones y si cree que la campaña que ya encara su recta final puede influir en los resultados. Ante el brete, él nos responde con maneras de profesional: «Yo creo que la mayoría de la gente ya tiene decidido el voto, pero en este caso, al estar todo tan reñido, el voto de los indecisos va a ser crucial, así que sí es posible que la campaña influya en los resultados».
A diferencia de Grial, Ana María no decidió estudiar Biblioteconomía primero y Documentación después por influencia familiar. La culpa, realmente, la tuvo una amiga suya, llamada Carolina . «Yo ni siquiera sabía que existía la carrera, pero hablando con esta amiga, le comenté que a mí me gustaba mucho andar siempre entre papeles, ordenando libros, y entonces ella me comentó que podía hacer Biblioteconomía», explica esta eumesa que ahora disfruta de una beca en el Archivo de la Diputación de A Coruña . Le pregunto entonces si le costó mucho trabajo conseguir un expendiente digno de un premio extraordinario fin de carrera y ella no tarda ni un segundo en responder: «Desde luego que cuesta esfuerzo, está claro que tienes que estudiar y sacrificarte, pero tampoco es algo que te mate». Ana María confiesa que ahora mismo no tiene muy claro su futuro y, aunque se siente muy cómoda trabajando en el archivo provincial, dice que le atrae mucho el mundo de las bibliotecas, «por el contacto con la gente». Desde aquí, sea cual sea su decisión, le deseamos toda la suerte del mundo.
Y para terminar, llegan los grelos. Porque el verde manjar, acompañado de su inseparable lacón, estuvo ayer muy presente en el Mercado Central de A Magdalena . Y es que, coincidiendo con el día grande del Entroido en Ferrol, ayer se celebró en la plaza de abastos una degustación popular del plato rey de estas fiestas, que fue preparado (y con mano maestra, que todo hay que decirlo) por los alumnos y profesores del ciclo de Hostelería de Pontedeume . Y es que ya se sabe: el entroido no es entroido sin un buen lacón con grelos.