El informe técnico, no vinculante, que hizo público la Consellería de Política Territorial en el verano del 2007 sobre el planeamiento urbanístico de Ortigueira, fue un mazazo para el gobierno municipal. El departamento autonómico ponía al documento, como paso previo a la aprobación inicial, una serie de objeciones que el Ayuntamiento considera «injustificadas». La principal es que la Xunta ve excesivo el crecimiento urbanístico propuesto en el plan. Desde entonces, y ha pasado año y medio, la tramitación del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) se encuentra paralizada y así seguirá hasta después de las elecciones autonómicas, según confirmó el alcalde ortegano, Rafael Girón. «Son más restrictivas las objeciones que nos pone la Xunta que las normas subsidiarias con las que trabajamos actualmente», manifestó. El regidor puntualizó que es la zona rural la que se ve más perjudicada por los cambios que quiere introducir la consellería en el planeamiento ortegano. «¿Como le digo yo a un vecino que lleva veinte años pagando impuestos por su solar que ahora solo vale para plantar patatas?», se pregunta el mandatario del PP. Rafael Girón defiende que el plan urbanístico de Ortigueira presenta «una propuesta que es razonable, que prevé un crecimiento sostenible y que tiene un especial cuidado con el medio ambiente». Para analizar el futuro de las normas urbanísticas, el Concello ortegano tiene solicitada una entrevista con el director xeral de Urbanismo, Ramón Lueje, sin embargo, según confirmaron desde el gobierno local, no han obtenido respuesta. «Ya pidió un encuentro mi antecesor en el cargo, Antonio Campo, y no le contestaron, y yo parece que voy por el mismo camino», dijo Girón. La idea del Concello es llegar a un acuerdo con la Xunta «que evite que tengamos que volver a atrás y partir otra vez de cero». En el informe de Política Territorial se especifica que el plan redactado por el Concello «prevé un ritmo de crecimiento de vivendas moi superior ao que cabía supoñer». En concreto, el planeamiento urbanístico ortegano, que se diseña para un horizonte temporal de ocho años, vaticina que en ese período de tiempo, el municipio pasará de las 4.371 viviendas actuales a 5.400, es decir, a un ritmo de unas 130 casas nuevas por año. Los técnicos hacen alusión a la pérdida de población para rechazar esta previsión.