Un complejo de pádel hecho trizas en San Mateo

A.?V.

FERROL

El moderno complejo del Centro de Pádel San Mateo, en Narón, ha quedado hecho trizas. Un recorrido por su exterior durante la mañana de ayer era suficiente para comprobar que la ira del Klaus lo ha dejado destrozado. De sus cinco pistas, tres se encontraba cubiertas. Una de ellas contaba, además, con paredes de cristal para permitir seguir con mayor comodidad las evoluciones de los jugadores. Todo eso es, ahora, un amasijo de metal y vidrio roto.

La semana ha dejado numerosas imágenes y testimonios de las consecuencias del ciclón: viviendas con techos arrasados, carreteras cortadas, embarcaciones pesqueras arrastradas a la arena de la playa de Cedeira, miles de hogares a la luz de las velas... Se trata solo de la punta de un iceberg de desperfectos y problemas. Lo sucedido en el complejo de San Mateo es solo otra muestra de lo acontecido.

Mateo García de los Reyes y Honorato Martínez son los dos socios que, hace un año y medio aproximadamente, pusieron en marcha esta iniciativa, que supuso una inversión de alrededor de 600.000 euros. Así lo narraba ayer Honorato Martínez. No ocultó que cuando se enfrentó a los daños sintió «mucha impotencia» y «ganas de llorar». Continuó: «Todavía estamos en un estado casi de conmoción».

Todo se ha venido abajo. Con seis equipos en competición oficial que suman más de cien jugadores y otros tantos en las escuelas, el Centro de Pádel San Mateo sigue aún cerrado. Las pistas cubiertas, como ya se ha mencionado, no se pueden utilizar. Las dos que se encuentran al aire libre tampoco, por precaución.

Los alquileres de las pistas a empresas por períodos semestrales, los que se hacían a particulares, la publicidad que se instalaba en las zonas de juego y el alquiler de la cafetería eran las fórmulas para mantener en marcha un complejo que nació «para fomentar la afición a este deporte». Todos esos ingresos, ahora, se han acabado. Aún entre la confusión -«no sabemos muy bien qué hacer», afirma Honorato- se espera que instituciones como Concello, Diputación y Xunta ayuden a recomponer el desastre.