«Agora sen luz temos que andar ás apalpadas»

FERROL

La luz llega poco a poco a más puntos de la comarca a golpe de generador eléctrico. Estos motores enviados por Fenosa alumbran a los pacientes que se acercan, por ejemplo, a los centros de salud de Cerdido y de Moeche. En este último aguardaba ayer Manuel Pérez, un labrador de 72 años que tuvo que viajar el martes a Valladolid para comprarse uno de esos artilugios que van a gasóil. La solidaridad funciona en desastres como este y durante días disfrutó de un generador que la asociación de vecinos prestó por turnos a las casas.

En el centro de salud hacía cola también Ramón, un maderista que se echa las manos a la cabeza cuando habla de las importantes pérdidas económicas que ha dejado el ciclón en los montes de la comarca. Hay tanta madera tirada que los precios caerán en picado.

El lunes, sin generador, el médico del centro de salud de Moeche atendió a los pacientes con los guantes puestos.

En muchas parroquias de Ortigueira también tienen luz de generador. Pero Paulino Blanco, de Ladrido, tuvo que comprarse uno en Maquinaria Santeiro, donde ayer se agolpaban numerosos clientes ante generadores recién llegados de Madrid. «Estamos eu e a miña muller sen luz e sen nada, andamos ás apalpadas», lamenta Paulino, quien, además, ha perdido noventa ferrados de un monte lleno de eucaliptos. Jesús Santeiro, dueño del negocio, contaba que desde el sábado han vendido 55 generadores.

En Ourao (Loiba, Ortigueira), Rufino Castellanos, que se dedica a vender flores, está sin luz ni teléfono. No funciona ni el fijo ni el móvil. Menos mal que «temos a lareira e a cociña de butano», explica.

En As Pontes, muy cerca del centro vive José Guerreiro, que tiene luz gracias a un generador. La dispersión poblacional lo ha convertido en uno de los municipios que más están tardando en volver a la normalidad. En el lugar de Villerma el suministro volvía el martes. «Teño 77 anos e nunca tal acordo», recuerda María Josefa Rivera que, junto a su hija Pilar Freire cuentan cómo se las apañaron. El lunes «veu o alcalde e puxéronnos un xenerador» con el que consiguieron salvar dos neveras llenas de carne de la matanza. Carretera arriba, la veintena de viviendas de A Faeira siguen sin luz, aunque sin demasiado problema. La fábrica de quesos del lugar cuenta con un generador de corriente que comunica el bar de la zona. Luis López Vilaboy cuenta con una empresa de servicios forestales que ha sido contratada por el Concello para despejar las carreteras. «Foi impresionante, criminal», dice después de varios días de trabajo continuo.