Una productora de Madrid estudiar crear una miniserie sobre el crimen de Betanzos. Se trata de los autores de creaciones como El castigo o Impares , que quieren llevar a la pantalla una versión del triste final de Claudia Alejandra Castelo y José Manuel Gómez, de 25 y 37 años de edad, cuyos restos descuartizados fueron hallados en un vertedero ilegal de la zona rural de Mandiá en Ferrol por una vecina que paseaba por el lugar el pasado 8 de septiembre. Un día después, la policía detuvo en Betanzos a la pareja formada por Manuel Antonio Prado Riveiro y Adriana Amoedo, de 32 y 26 años respectivamente, y conocidos de las víctimas.
Los responsables de la productora New Atlantis viajarán en las próximas semanas a Betanzos para recabar todos los datos posibles de la historia, sobre la que todavía no está decidido si se rodará en la ciudad de los caballeros. Los guionistas recorrerán la calle en la que residían las víctimas, Rosalía de Castro, y donde fueron asesinadas tras una discusión por el precio de un coche que el supuesto asesino trató de vender a José Manuel Gómez, un vecino de Sada muy conocido como Pachá.
A una calle
La producción revivirá la vida de los dos detenidos, que residían a una calle de las víctimas y a escasos metros del bar en el que trabajaba la fallecida, Claudia Alejandra Castro. Es más, para acudir a su trabajo tenía que pasar cada día ante el portal de la pareja que resultó ser su verdugo, según las investigaciones de la policía.
Es más que probable que la mini serie destaque el carácter frío de Prado Riveiro, que ya asesinó a un taxista en el año 1999 y al que los agentes que llevan el caso consideran capaz de haber asesinado a Pachá y planificar durante las seis horas siguientes la muerte a golpes de su compañera, así como el descuartizamiento de ambos. De hecho, ordenó a su novia, Adriana Amenedo, que vigilase a Claudia mientras él compraba utensilios en las ferreterías de Betanzos para embalar los cuerpos en bolsas, como después fueron encontrados en un monte de Ferrol.
Rocambolesco
Detrás del interés de la productora están detalles escabrosos, como que los forenses determinasen que algunos miembros fuesen serrados con cuchillos, el rocambolesco traslado de los restos humanos en el carrito del bebé -que estuvo con sus padres mientras perpetraban el crimen- o la desesperada evasión hacia Asturias en el vehículo de los asesinados, hasta su detención, fruto del esmero de una patrulla de la Guardia Civil, a la altura de Viveiro, en un aparcamiento situado cerca de un hipermercado. Prado Riveiro incluso dejó a su novia atrás, pero la Guardia Civil terminó por darle caza a la altura de la localidad de Lourenzá, cuando escapaba en un taxi, en dirección a A Coruña.