«Se acabó el ferruxe, señora»

Luís A. Núñez

FERROL

Le llaman la plaza de las lentejas por el hierro oxidado; ayer se engendró la idea de cambiar el menú por el arroz con leche

11 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Puestos a elegir un menú para compararlo a la plaza de España, algunos vecinos y comerciantes de la zona mencionan las lentejas por su alto aporte de hierro. Hacen referencia al acero corten que llena de herrumbre el espacio público. Ayer, durante la presentación al público del nuevo proyecto para la zona, tanto el alcalde Vicente Irisarri como el edil de Urbanismo, Ángel Mato, confirmaron que ese óxido será sustituido por granito, madera y cristal, los materiales de referencia en la idea que los socialistas tienen para reestructurar la plaza.

El objetivo es el de humanizar el entorno, llenarlo de vida y de gente. Y para ello, Mato ya señalaba la posibilidad de «celebrar la festividad en la que los ferrolanos nos reunimos cada 7 de enero». Se refiere, claro está, al clásico reparto de arroz con leche que se venía realizando en la plaza de Armas como colofón a la Navidad y que cambiará por completo la carta de menús de la plaza.

Tras una presentación audiovisual en la que decenas de ferrolanos pudieron ver recreaciones virtuales del aspecto que tendrá ese espacio público una vez finalizada la obra de urbanización, los propios vecinos tuvieron la oportunidad de dirigirse al alcalde, al concejal de Urbanismo y a las arquitectas Patricia Montes e Isabel Morillo, del estudio redactor del proyecto.

Fue una vecina la encargada de romper el hielo: «He llegado tarde para ver las diapositivas -dijo en referencia al vídeo proyectado por el Concello-, y quería saber si van a quitar esta fábrica de óxido». El feísmo de las estructuras aceradas actuales es una de las principales preocupaciones de la ciudad desde su instalación. «Se acabó el ferruxe, señora», respondió con contundencia el alcalde.

El respetable se lanzó, entonces, micrófono en mano, para intentar solucionar sus dudas con el tercer proyecto que pasa ante sus ojos en los últimos seis años. «Y en el caso de una mudanza en alguna de las casas de la plaza, ¿cómo se puede hacer?, ¿se puede meter un coche?», preguntaba otro vecino.

La prioridad será casi absoluta para los peatones («y que una madre no tenga que estar pendiente de que un taxista que sale de la parada pueda atropellar a su hijo», concretó el alcalde), aunque se creará un vial de servicio para emergencias y necesidades de ese tipo.

El micrófono corrió de mano en mano, y otro vecino pidió la colocación de más árboles, que se recuperasen espacios verdes «como los que tenía la plaza» original. Mato contestó a esa pregunta. Y es que se contempla también la posibilidad de aumentar las plantaciones, ya que hay zonas de taludes con mayor potencial para vegetar, según dijo.

Pero, lo más importante, espetó otro ciudadano en una sola palabra: «¿Finalización?» Entonces Irisarri mostró su compromiso de acabarlo en un año.