Un niño de solo cinco años, vecino de Sedes, tiene que caminar cada día la larga distancia que separa su casa en La Agüela de la parada más cercana del autobús
05 dic 2008 . Actualizado a las 11:53 h.Javier Amado López tiene solo cinco años pero sabe bien lo que es hacer a diario un esfuerzo maratoniano para llegar a la parada del autobús que le traslada al colegio de O Feal, donde está escolarizado desde este curso. Cada día, llueva, truene o haga sol, se pone la mochila a la espalda y en compañía de su madre recorre los dos kilómetros que separan su casa, en el lugar de La Agüela, en la parroquia naronesa de Sedes, del lugar donde coge el autocar, al lado de la Feira do Trece. Este viaje lo realiza dos veces al día, por lo que al final de cada jornada acumula cuatro kilómetros de caminata.
Mari Ángeles López y José Manuel Amado, los padres del pequeño, explican que hasta este curso Javier, que está escolarizado en el tercer nivel de infantil, acudía a clase en la escuela unitaria de Sedes, situada muy cerca de donde coge ahora el autobús. El colegio cerró porque no reunía al mínimo de alumnos que establece la Consellería de Educación.
Este matrimonio naronés se encontraba, entonces, con el mismo problema que ahora, sin embargo, las administraciones les facilitaron durante ese tiempo una solución, de la que ahora no disponen. «Entre las administraciones y nosotros pagábamos un taxi para que trajera y llevara al pequeño, pero actualmente no tenemos ese servicio», explica José Manuel Amado. El coste que este servicio suponía para la familia era de unos 30 euros al mes. «Era asumible», señala la pareja.
En el lugar de la Agüela Javier y otro joven de 14 años son los únicos estudiantes que hay. «El otro chico ya es mayor y a veces lo llevan en coche», apunta el matrimonio.
Ante esta situación, los padres de Javier se pusieron en contacto con el Concello naronés, que se comprometió a hacer de intermediario ante la delegación provincial. El matrimonio de Narón también trasladó su problema al conductor del autobús para tratar de reducir la distancia que recorre el crío a diario. «El bus tendría que dar un pequeño rodeo para llegar hasta aquí. Nos dijo que no era posible porque le retrasaba mucho y no llegaba a Valdoviño, donde tenía que ir después», aclaran.
El Grupo de Traballo para o Desenvolvemento Económico de Sedes, formado por asociaciones y particulares, está dispuesto a echar una mano a estos vecinos y enviar, si es necesario, un escrito al Valedor do Pobo.