Al mando de las fragatas más modernas de la Marina, con base en Ferrol, Garat Caramé subraya las capacidades que están demostrando en la Alianza Atlántica
06 nov 2008 . Actualizado a las 11:39 h.Manuel Luis Garat Caramé (Ferrol, 1957) asumió en julio del 2007 el mando de la 31 Escuadrilla de Escoltas de la Armada, en la que se integran las fragatas F-100. Buen conocedor de estos buques -entre el 2002 y el 2005 fue el comandante de la F-102- este capitán de navío tiene claros cuales son los retos.
-¿Cuál ha sido la prioridad en su labor desde que está al frente de la 31 Escuadrilla?
-Las F-100 son, todavía, unos buques muy jóvenes que, en realidad, acaban de incorporarse a la Armada. Desde un punto de vista organizativo -nosotros decimos orgánico- tienen que asentarse definitivamente, sin requerir una atención especial en la estructura de la Armada. Mi misión principal, y por tanto mi primera prioridad, ha sido normalizar los procesos de alistamiento y adiestramiento de estos buques para asegurar que estén siempre listos para cumplir en todo momento las misiones que la Armada pueda encomendarles.
-¿Se ha ido cumpliendo?
-Creo que sí, aún a pesar del reto que ha supuesto adaptarse sobre la marcha a la dinámica adaptación normativa que está impulsando el proceso de transformación de las Fuerzas Armadas.
-¿Cuáles son las asignaturas pendientes y más urgentes?
-En breve efectuaremos el traslado de la Jefatura de la 31 Escuadrilla, actualmente ubicada en el histórico edificio de la antigua Machina del Arsenal, a la todavía más ilustre Sala de Armas, también en el Arsenal. El reto es conseguir que un moderno órgano de mando del siglo XXI sea plenamente funcional en el siglo XXI en un impresionante edificio del siglo XVIII. Estoy seguro de que lo conseguiremos sin grandes dificultades gracias, entre otras cosas, a la excelencia con la que se hacían las cosas en aquella época gloriosa.
-¿Cómo valora la intervención de la F-104 en la crisis del «Playa de Bakio»? ¿Estuvo informado de la operación?
-Aunque ocasionalmente puedo asumir el mando operativo de una agrupación de fragatas y otros escoltas, mi función principal es orgánica. Es decir, centrada permanentemente en la preparación de los buques antes de cumplir las misiones que se les asignan. En este sentido, la fragata Méndez Núñez cumplió a la perfección todos los cometidos que le encomendaron, lo que solo puedo valorar con satisfacción.
-Este año las fragatas con base en Ferrol son los buques insignia de una flota permanente de la OTAN, la SNMG-1. ¿Considera que navíos y tripulaciones están respondiendo?
-Rotundamente sí. Este es el año de las F-100 en la OTAN, donde están brillando por sus capacidades y por la profesionalidad de sus dotaciones, recibiendo los más sentidos y efusivos elogios de numerosos mandos aliados en un tono que, sin duda, va mucho más allá de meros formulismos protocolarios.
-¿Qué representa para la 31 Escuadrilla que sus fragatas asuman este papel?
-El orgullo de saber que nuestros buques se encuentran en la vanguardia de las marinas más avanzadas del mundo, la satisfacción de que los esfuerzos de la Armada están dando frutos y la seguridad de que, si España nos necesita, sabremos responder con la resolución que nuestros compatriotas esperan.
-Precisamente la OTAN eligió este año Ferrol para congregar una veintena de buques de guerra para el ejercicio «Loyal Mariner 08». ¿Cree que el Arsenal cumplió su misión?
-Como sabe, no tengo responsabilidades respecto a la labor del Arsenal. No obstante, debo decir que su prestigio ante la OTAN es indiscutible, y no solamente por su impresionante estampa, de un extraordinario valor histórico, sino, principalmente, por la extraordinaria calidad y prontitud de todos los servicios que presta.
-¿Considera positivo que la OTAN tome Ferrol como referencia para estos ejercicios?
-Por supuesto que sí. Es bueno para las dotaciones de los buques que nos visitan, pues Ferrol es una ciudad extraordinariamente acogedora, muy valorada entre las marinas de la Alianza como puerto de descanso. Y es mejor todavía para Ferrol, que durante unos días recibe a un gran número de visitantes de diferentes países, por encima de las 3.000 personas en esta última ocasión, dispuestas a apreciar el valor cultural, turístico y gastronómico, entre otros aspectos, de nuestra ciudad.