Retratos con una silla colorada

FERROL

José Pardo refleja en el proyecto «Ferrol, a cidade vivida», fotografías que pueden contemplarse en el Torrente, la luz y los ojos de su territorio vital

29 oct 2008 . Actualizado a las 11:53 h.

El marco, y entiéndase que esto -lo del marco- viene siendo una metáfora, es la muestra Ferrol, a cidade vivida , que puede contemplarse en soporte audiovisual (¿se dice así...?) hasta el día 14 de noviembre en el Centro Cultural Torrente Ballester, y que después se publicará en forma de libro. Allí está la serie de doce retratos en la que José Pardo dirige su mirada -lo de dirigir la mirada, una frase hecha, casi siempre se escribe por salir del paso, pero aquí es verdad- a otros tantos ferrolanos, más o menos conocidos, cuyos rostros se convierten, a través de su cámara, en los de la ciudad.

A manera de nexo físico entre todos los fotografiados, y a mayores de esos otros dos vínculos que ya son la visión del fotógrafo y el propio Ferrol (que sirve de fondo a las imágenes), José Pardo ha colocado, en todos los retratos, la misma silla colorada. Esa silla, y esto es por citar los cinco ejemplos que aquí pueden ver, en la que Maribel Garrote se apoya frente a la Casa Antón, una de las más hermosas obras de Ucha; en la que Nano Couto se sienta en el agua del Atlántico; en la que Dora Muíños descansa junto a su reflejo... La misma silla que Marta Míguez tiene a su lado en Chamorro y que Ángel Doce sujeta con fuerza en un pantalán de Curuxeiras. Pardo, que expone estas fotos, bellísimas, junto a las de Carballeira, Meis, Delgado, Botana y Aldegunde, hace del retrato no solo un viaje a través de los fotografiados, que también, sino sobre todo el espejo que miran, y desde el que con frecuencia nos miran, los verdaderos protagonistas del día a día (y del futuro) de Ferrol.