Por los molinos de la exquisitez

Ilda Mosquera

FERROL

El Concello de Neda celebró ayer una ruta por los molinos del Belelle para enseñar a los participantes los lugares donde se molía la harina con la que se fabricaba el pan

24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La villa de Neda, además de por su paisaje, sus telares y su tradición industrial, es conocida por su pan, hecho con la harina de los molinos que movía el río Belelle. Más de medio centenar de personas siguieron ayer el camino que el río marcó para visitar los molinos de A Mourela y O Roxal, entre otros, y conocer de cerca los lugares donde se fabricaba la harina para el considerado por muchos el pan más rico del mundo.

«A idea da ruta saíu da Casa da Cultura de Neda hai xa anos; a iniciativa foi de Manuel Grueiro», recordaba María Isabel Fernández, edila de Cultura. «Agora, o percorrido é un complemento á Festa do Pan para que a xente coñeza a tradición do produto, os muíños, e vexan como se moe o gran», explicaba la concejala.

El grupo partió pasadas las diez de la mañana del feirón de Neda para recorrer quince molinos repartidos entre la desembocadura del Belelle y O Roxal. Brandán Araújo, monitor de la empresa de gestión del tiempo libre Motus, fue el encargado de guiar la expedición.

Cada cierto tiempo, el monitor hacía una parada para explicar a los caminantes características particulares de cada factoría, alguna reducida a apenas unas piedras. «En un principio, la ruta iba a durar tres horas, pero finalmente duró cuatro», explicaba el guía. Satisfecho por el éxito del recorrido, comentaba: «La gente se ha interesado por todo, ha estado genial».

Isabel Brage, Elena Abad y Lina Jiménez eran tres de las que ayer siguieron la ruta. Todas comentaban las maravillas del camino. «Gustoume todo; a paisaxe, o río...», señalaba Isabel, quien afirmó que «é fácil e pode facela todo o mundo».

El paseo bordeando el Belelle finalizó en O Roxal, gestionado por Motus. Allí esperaba Abel Gómez, coordinador del centro de actividades. En seguida puso en marcha la rueda e hizo una demostración de cómo se muele la harina.

«Moitos dos muíños do camiño están abandonados, por iso decidimos facer a demostración da moenda neste, que acaba de ser restaurado», explicó después la edila de Cultura.

Abel Gómez llevó a los asistentes por la historia del molino. «Llevaba cien años abandonado», según explicó el coordinador del centro. «Y ahora se encuentra restaurado; hay dos piedras una que está rehabilitada y la otra se utilizará para producir corriente de forma didáctica», destacaba el monitor de Motus.

Tras esta breve contextualización, el técnico de Motus puso la piedra en marcha y, como tantas veces se hizo en las orillas del Belelle, empezó a desmenuzar el maíz que salía convertido en harina. Los allí presentes siguieron el proceso con admiración.

Y como la mejor forma de conocer el producto es probándolo, tras la demostración los asistentes pudieron degustar unas maravillosas empanadas, cómo no, de Neda. Un tentempié que pondrían el broche de oro al camino.

Con el sabor del pan bañado por las aguas del río Belelle, los participantes en la ruta de los molinos volvieron sobre sus pasos hasta el casco urbano.

El año que viene habrá nueva cita, coincidiendo también con la fiesta de exaltación del exquisito pan de la localidad. «E poderá apuntarse todo o mundo», animaba la concejala, María Isabel Fernández.