El central del Racing Manuel Castiñeiras sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de la pierna derecha, por lo que estará seis meses alejado de la competición
09 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Corría el minuto 27 de la primera parte en el partido entre el Racing y el Zaragoza que servía como disputa de la cuadragésimo novena edición del trofeo Concepción Arenal. Entonces, ante el acoso de la delantera y el medio del campo del conjunto verde, la defensa maña optó por resolver la situación enviando el balón en largo hacia los puntas. El esférico quedó muerto cerca del área de Sergio Álvarez y Manuel Castiñeiras corrió a protegerlo. Aunque Castiñeiras tenía la posición ganada, Braulio, el atacante del Zaragoza, no se dio por vencido y achuchó al central en busca del error. Un fallo que no llegó y en un movimiento de picardía y de mal compañero de profesión, Braulio dio un empujón con el codo a Castiñeiras mientras estaba en el aire para ver si lo desequilibraba. El defensor aguantó el envite, pero su rodilla derecha, al tomar contacto con el césped, no. Cuando la jugada de peligro ya se había desbaratado, Manuel Castiñeiras se dejó caer sobre la hierba. Sentía que algo iba mal. «Salté buscando la pelota y el delantero rival se metió un poco por debajo de mi cadera, me desequilibró y al apoyar la pierna derecha ya noté que la rodilla no me aguantaba», explicó ayer el central.
Sin embargo, el defensor no abandonó el terreno de juego. El médico del Racing, Carlos Brage, flexionó la rodilla de Castiñeiras y con la articulación todavía en caliente, el dolor remitió considerablemente. «El médico me dobló la rodilla y ya no me dolía tanto. Podía apoyarla e incluso correr con tan solo unas molestias», comentó el jugador. Continuó unos minutos sobre el terreno de juego y aparentemente, desde la grada, todo transcurría con normalidad. Pero en un lance en el que tuvo que forzar de nuevo la articulación, la rodilla soltó una nueva señal de alarma. Manuel Castiñeiras solicitó el cambio. Definitivamente era un mal síntoma. Carlos Brage enfiló el túnel del vestuario con gesto de preocupación. El futbolista lo acompañó unos metros por detrás cojeando ostensiblemente y bajo la ovación de los más de 2.000 aficionados que reconocían la profesionalidad impecable del central santiagués en algo más de un año vistiendo la camiseta verde.
En el descanso, el presidente, Isidro Silveira, bajó al vestuario. Tenía el pálpito que la lesión era grave. «No tiene buena pinta», espetó mientras bajaba las escaleras que dan acceso a la zona noble del estadio. Al salir de la caseta sus impresiones empeoraron. Regresó al palco con la mirada perdida, con el pensamiento alejado del trofeo Concepción Arenal.
El partido continuaba su discurso, pero las líneas más importantes para la temporada del Racing se escribían fuera del campo. Carlos Brage le pidió al médico del Zaragoza que le diese su diagnóstico. «Puede que esté roto el cruzado anterior, pero la rodilla conserva cierta estabilidad. No lo tengo claro», señaló el médico del Zaragoza. Se abría una pequeña puerta a la esperanza. La puerta que se cerró de golpe ayer por la mañana cuando la resonancia magnética que se le practicó en la clínica Gaias. Diagnóstico definitivo: rotura del ligamento cruzado anterior y rotura parcial del menisco interno de la rodilla derecha. Entre seis y siete meses de recuperación después de pasar por el quirófano. Más de media temporada a la basura sin tan siquiera haberla empezado.
«Sufre un rotura del ligamento cruzado anterior. Son un total de seis meses parado, aunque al final siempre se prolonga un poco más. El año pasado Paco Corredoira y este año Manuel. Estamos teniendo muy mala suerte», se lamentó Carlos Brage.
Ahora el central tiene el fin de semana para reflexionar sobre dónde pasará por el quirófano. El club le ofrece la clínica Fremap. Después llegará un largo período de rehabilitación.