El seleccionador asegura que la receta para conseguir una medalla consiste en una gran planificación y algo de suerte
25 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Carlos Colinas es el responsable de la selección nacional femenina de baloncesto sub 18 que hasta el 1 de julio se concentra en Ferrol para preparar el campeonato de Europa de Eslovaquia. El seleccionador español lleva ocho años al frente de distintos equipos de formación de la Federación de Baloncesto y durante este tiempo ha probado las mieles del éxito con varias medallas. Además ha comprobado cómo los medios de los que disponían los preparadores se han ido incrementando de manera sustancial. Sin embargo el técnico alerta de que los resultados no siempre van a ser «tan espectaculares» y por ello, tanto los directivos como los aficionados, «no debe mal acostumbrarse».
-Segundo día en Ferrol, ¿qué balance hace?
-Por ahora positivo, dentro de que esto es una toma de contacto para ver cómo llegan las chicas. Tenemos 35 días por delante para prepararlas en donde, sobre todo, insistimos en el aspecto físico.
-¿Y las instalaciones?
-Son idóneas para hacer una concentración, porque disponemos de un pabellón, pistas de atletismo y la piscina. Las condiciones climatológicas son también perfectas. Siempre solemos huir del calor que hace en otros lugares y en eso Ferrol cumple. Por nuestra parte agradecemos la disponibilidad que han tenido el Patronato y las distintas instituciones a cedernos en todo momento las instalaciones deportivas que necesitamos.
-Comienzan la preparación, ¿qué papel debe hacer la selección en este Europeo?
-Bueno, será un campeonato muy difícil. Esta generación quedó hace dos años campeona de Europa sub 16, pero el competición sub 18 es más exigente. En nuestro haber cuenta que disponemos de jugadoras muy luchadoras y con una gran técnica. Pero por el otro lado son más bajas que las chicas del este de Europa, que intentarán restar nuestra calidad con trabajo táctico.
-Pero usted ya conoce el éxito, ¿cuál es la receta para conseguir una medalla?
-Es, sin duda, una empresa complicada, en la que influyen múltiples factores, entre ellos, un poco de fortuna. Pero para mí lo más importante es la planificación. En las concentraciones intentamos que las jugadoras se den cuenta de que su equipo durante más de un mes y medio es España. Llegan hasta nosotros procedentes de distintos clubes y las preparamos para que funcionen como un colectivo. Por ahí puede llegar la medalla.
-En este capítulo, el de las medallas, el baloncesto español está que se sale...
-Sí, pero hay que saber valorar lo difícil que es conseguir estos resultados. Los directivos y los aficionados pueden mal acostumbrarse y pensar que cuando no se consigan metas tan espectaculares no se está trabajado bien y esa no es la realidad.