Comerciantes y hosteleros valoran de forma desigual la caída en el consumo
01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Unos aseguran que la crisis es una realidad mientras otros afirman que continúan trabajando igual que hace unos meses, por lo que sus ventas no se han resentido. Comerciantes y hosteleros de la ciudad valoran con división de opiniones la situación de recesión, que, según un gran número de indicadores económicos, se ha instalado en el país.
«Se nota mucho la crisis, sobre todo en lo que llevamos de este año, aunque el anterior ya fue flojo». Arturo Sánchez Miraz es dueño desde hace cuatro décadas, junto a su hermano Carlos, de la Casa de los Regalos. Como muchas otras personas, asegura que en el ánimo de la gente está empezando a calar la incertidumbre, el no saber lo que va a pasar a corto plazo. «Las hipotecas están subiendo un disparate y, si no se venden pisos, nosotros tampoco vendemos lámparas, ni cuadros ni artículos de decoración», afirma Arturo, quien también lamenta las dificultades que tienen los clientes que se acercan al centro de la ciudad para aparcar, lo que retrae a muchas personas de acudir al casco histórico. «Nosotros pertenecemos al Centro Comercial Aberto A Magdalena y regalamos vales de párking pero hay mucha gente que no lo sabe», añade.
Luis Guerreiro, de la Perfumería Ana, se encuentra en el grupo de comerciantes que afirma que no ha percibido los efectos de la crisis. «Se nota un poco más el fin de mes, pero mis ventas no han bajado. Claro que nosotros tratamos de cuidar mucho al cliente y de ofrecer precios muy competitivos; además, hacemos muchas promociones y publicitamos la tienda. En una palabra, hay que pelear», asegura este comerciante.
«Yo creo que es más lo que se escucha que otra cosa», asegura Pablo Gutiérrez, del comercio de Levi's, quien también niega que haya registrado un descenso en las ventas. En su opinión, «hay que comprar poco, pero hay que comprar bien», y no dejarse llevar por la psicosis, «porque Ferrol es una gran ciudad que va a salir adelante».
Marcial Rodríguez, cuyo comercio Stockers acaba de cumplir una década, asegura que la crisis es más evidente desde finales del pasado año, «aunque habría que ver hasta qué punto el tiempo ha afectado, porque tuvimos un invierno muy primaveral y una primavera muy invernal». Aunque constata un parón, asegura que ahora «se sigue vendiendo, pero ajustado a las necesidades; desaparecieron los caprichos», afirma.
En el sector hostelero también hay división de opiniones. Ángel Doce, dueño del mesón Meirás, afirma que, gracias a que cuenta con una clientela estable y fiel, «sigo trabajando bien y no me puedo quejar». Los 18 años al pie del cañón en su establecimiento le reportan experiencia para saber que las ventas oscilan según la época del año. «En noviembre y enero bajan un poco mientras que ahora suben», explica.
Menos consumo
Alejandro Rañal, de la cafetería Bonilla -con más de 60 años de antiguedad-, percibe un bajón en la actividad, que empezó a notar el pasado año y acusa cada mes más. «Puede ser que tengamos la misma gente, pero consume menos. Si antes tomaba un desayuno, ahora un café rápido y se van. Y ya para el día 10 ni se toman el café», lamenta. Además, también habla de una especie de psicosis sobre la crisis. «Son las noticias, que te hacen pensar que no sabes lo que va a pasar. Me afecta hasta a mí», sentencia.