Escolares de Pontedeume salen a la ?calle para escapar del ruido en las aulas
01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Reconocer las notas de las estaciones de Vivaldi o entonar el himno gallego a golpe de flauta se ha vuelto una odisea para los escolares del colegio Couceiro Freijomil, en Pontedeume. La perpetuación de las obras para renovar el centro (son dos años ya de espera, traslados, ruidos y vibraciones desde que se derribó el antiguo inmueble) llega a tal extremo que los niños tienen que salir ahora a la calle para recibir las clases de música que imparte la profesora Pilar Silva.
En pocos días se empezará a cimentar la parte que falta para concluir el nuevo colegio, «y ya nos dijeron que nos preparásemos». A un mes escaso de las vacaciones de verano, se acerca la época en la que los niños sufren el mayor estrés del año con los exámenes finales del curso. Y la maestra de música teme que los niveles de contaminación acústica a los que se verán sometidos los pequeños sea demasiado elevado. Ella misma se siente afectada: «El año pasado tuvimos que padecer la cimentación del edificio en el que ahora estamos, y no podía dormir por las noches» debido al nivel de ruido al que se veían sometidos durante el día. «Imagina como influirá en los niños», argumenta.
Reclaman que se adopten medidas para no interferir en el horario lectivo y que los escolares puedan estudiar a los grandes maestros sin escuchar un martillo neumático de fondo. «En general -apunta la profesora-, la gente se calla; pero es el colmo que la comunidad educativa tenga que defender los intereses de las empresas». Es por esto que consideran que «son ellos [en referencia a la constructora encargada de los trabajos] quienes tienen que dar soluciones pues ni yo -critica la maestra- ni los 300 alumnos somos nadie».
Una de las opciones posibles sería la de realizar las tareas más ruidosas durante las tardes, ya que el grueso de las sesiones lectivas en el Couceiro Freijomil son por las mañanas.
A fin de cuentas, mantienen desde el centro, la problemática se debe a una obra que «se ha planteado mal desde el principio», que sufre grandes retrasos en su ejecución y que pone la puntilla al curso «después de dos años de ruidos y traslados bastante duros».