Endesa culmina el montaje de dos gigantes pórticos para la descarga de buques de carbón en el puerto exterior, un complejo proceso abordado de forma pionera
17 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las nuevas instalaciones de la terminal carbonera de Endesa en el puerto exterior, cuya obra encara ya su recta final a expensas de la entrada en servicio de la carretera a la rada, fueron ayer el marco de un hito a nivel de ingeniería. ¿El motivo? Se culminó, tras cuatro jornadas de intenso y planificado trabajo, el izado y montaje de las estructuras superiores de los dos gigantescos pórticos gemelos de los que dispone la firma para la descarga de los buques que lleguen hasta la dársena.
Las faraónicas dimensiones de las piezas manejadas, su peso y el modo en que se abordó su montaje hacen que el procedimiento haya sido considerado pionero. Así lo destacaron tanto el responsable de ingeniería de la obra de Endesa, Alfredo Cillero, como los representantes de la compañía Duro Felguera, que es la que se ocupa de crear la nueva instalación portuaria.
Las cifras hablan por sí solas y dan buena cuenta de la complejidad de las tareas: cada uno de los pórticos pesa 1.600 toneladas y tiene una altura de 61 metros. Pueden descargar, de manera individual, hasta 2.700 toneladas de mineral por hora. En conjunto, 5.400 toneladas.
Los precedentes para colocar su parte superior ya requirieron números superlativos. Para realizar la mencionada maniobra de izado de sus superestructuras se han utilizado cuatro grandes grúas de oruga. Tuvieron que ser trasladadas por piezas desde diferentes lugares de España -Valencia, Oviedo y Santander, entre otros puntos- por carretera, para lo que fueron necesarios 120 viajes de camión, la mayor parte de ellos transportes especiales. Solo el armado de esta maquinaria para, posteriormente, abordar el izado requirió a cincuenta operarios y ocho días específicos de trabajo.
Félix García Valdés, director general de Duro Felguera, no dudó en calificar el proceso final como «un hito» e, incluso, todo un «trabajo de I+D que ha redundado en una optimización de los plazos de entrega y en una minimización del riesgo de accidentes». ¿Qué ha hecho tan especial toda esta maniobra? Tal y como explicó el director del proyecto de la empresa Duro Felguera, Pedro Floriano, la clave radica en el hecho de que las dos estructuras que se han elevado -con un peso aproximado cada una de 700 toneladas y una longitud de 105 metros- estaban ya prácticamente montadas en tierra antes de alzarlas. Solo restaba encajarlas.
Un millar de tornillos
Durante el primer día de operaciones, la parte superior del primer pórtico se desplazó por el muelle unos 40 metros a ras de suelo, hasta dejarla en la posición de izado. El segundo día se elevó a 50 metros de altura y, posteriormente, se desplazó bajo ella la estructura inferior del pórtico para ensamblar ambas piezas, empleando para ello mil tornillos de alta resistencia.
Tras volver a posicionar las cuatro grandes grúas oruga con las que se movieron las piezas, se realizó exactamente la misma maniobra con el segundo pórtico. De esta forma, hoy se habrá culminado -salvo imprevistos- la totalidad del trabajo.
Se ha salvado, de este modo, uno de los pasos más delicados a nivel de ingeniería para la construcción de la terminal carbonera de Endesa en el puerto exterior de Ferrol, una obra que ha requerido 45 millones de euros de inversión y que, cuando finalice completamente, habrá consumido 410.00 horas de trabajo. Dispone de una línea de atraque para buques (que llegarán de Indonesia, fundamentalmente) de trescientos metros y, en total, de una superficie de 110.000 metros cuadrados. Además de las dos descargadoras ya descritas, cuenta con una apiladora de 4.400 toneladas y de un parque de almacenamiento de mineral en el que se pueden depositar temporalmente hasta 300.000 toneladas. Para situaciones excepcionales hay otra superficie donde acumular, si es necesario, 30.000 toneladas adicionales.
Un edificio de usos múltiples, otro de talleres y almacén, subestación y planta de tratamiento de líquidos con canal perimetral de recogida de aguas, un dispositivo de lavado de camiones para evitar molestias durante el traslado del carbón a As Pontes... Son solo algunas pinceladas más de una obra mastodóntica que ha entrado ya en su fase final.