El centro Aspanaes implica a todos sus niños en una actividad para mantener una extensa zona verde
14 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Pasear por el centro Aspanaes de Ferrol es hacerlo también por un espacio colorido, por un jardín interior que se ha convertido en uno de los ocios preferidos por los casi veinte chavales de entre 3 y 17 años que conviven en este centro de educación especial. Ese jardín es el proyecto principal con el que Aspanaes participa en el programa Voz Natura, iniciativa de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, que cuenta con el patrocinio de las consellerías de Medio Ambiente y de Medio Rural, Diputación de A Coruña, Sogama, Sogarisa y Leche Celta. También colaboran Begano-Coca Cola y Caixa Galicia en este programa de divulgación medioambiental en los colegios gallegos.
«Es un sitio muy vistoso, un jardín tipo zen, con acuario con peces, y en cuyo mantenimiento se involucran todos los chicos», apunta Ramón Marcote, responsable del proyecto Una ventana a nuestro jardín , que es el título que lleva la iniciativa.
Las actividades de mantenimiento y de conservación de dicho jardín son una de las tareas en las que ponen más empeño los estudiantes. «Participan todos, en la medida de sus posibilidades, una vez por semana, porque para ellos es una motivación extra», agrega el coordinador.
Por las diferentes características de muchos de esos chicos, el trabajo se reparte de manera distinta: los hay, los más pequeños que recogen hojas; otros cargan ya con carretillas de tierra; unos más elaboran y echan el compost preparado por ellos; otros arrancan las malas hierbas... Todo ello con la colaboración de un establecimiento de Carballo especializado en flores y que les ayudó hasta en el diseño del propio jardín. Hoy en esas instalaciones se pueden ver algunas plantas rastreras, bambú y otras pequeñas especies menos conocidas que no crecen demasiado «porque, de lo contrario, restaría luminosidad», observa Marcote. Porque ese jardín se encuentra ubicado en una zona interior, entre algunos pasillos.
La iniciativa que llevan a cabo en el centro Aspanaes es continuación de otra que arrancó hace dos años y que tenía como protagonista un huerto con cebollas, patatas... fuera del colegio. Los chicos aprendían así también a identificar los árboles y las plantas. Luego llegó el jardín, en el que hoy están volcados.
«Nuestra intención es que todos los alumnos puedan hacer algo en ese jardín, de una u otra manera, y no hay más que verles para saber que les gusta», completa el coordinador.