Final feliz para la Feria del Libro

V.?G.

FERROL

La cita con la palabra impresa tocó ayer a su fin en el Cantón y se cerró con buenas vibraciones: el público le ha tomado gusto

28 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Feria del Libro de Ferrol bajó ayer el telón. Desde el pasado miércoles, el Cantón de Molins se convirtió en el punto de encuentro de los amantes de la lectura o, simplemente, de los curiosos que se acercaban para echar un ojo. A media tarde de ayer, solo un poco antes de que todo concluyese, en las once casetas habilitadas se podía ver a numeroso público. Buena señal. Y no fue la única. Tal y como señaló Miguel Salas, representante de la asociación de libreros de Ferrol, la presencia de visitantes ha sido una constante durante todas las jornadas. Señaló: «Ha habido mucha más gente que en otros años, de ese no hay duda, y sobre todo la afluencia ha sido mucho más constante, tanto por las mañanas como por las tardes. El tiempo y las actividades que se han organizado han ayudado mucho».

¿Qué se podían encontrar los que llegaban? Un poco de todo. Desde los volúmenes de Ken Follet que se venden como rosquillas en todo el mundo hasta una gran variedad de cómics, pasando por literatura gallega, temática, biografías... Y muchos libros para niños y adolescentes.

Ejemplos

Era tan solo un ejemplo de lo que el público tiene a su disposición en las librerías ferrolanas durante todo el año. Sus propietarios esperan que, tras la feria, ahora se haya conquistado a más lectores.

Salas apunta que «hemos podido ver a mucha gente que habitualmente no pasa por las librerías». Y ahí está la clave. En el coqueteo con los menos asiduos a la lectura para que, finalmente, caigan en su encanto.

Un papel determinante en el final feliz de la feria por el interés que ha suscitado ha jugado, también, la gran cantidad de actividades que se han desarrollado a su alrededor. Ayer hubo cuentacuentos, taller de cómics, actuaciones musicales, firmas de libros por parte de Rosa Aneiros y Rafael Lema...

Un buen combinado de reclamos que han surtido efecto. Ahora, falta esperar que, el próximo año, todo vaya todavía mejor.