Después de tres años y medio de obras, al Ministerio de Fomento le entraron las prisas en el último momento. La entrada en servicio del ramal entre Xuvia y A Gándara, lejos de parecer tranquila y organizada, se convirtió en una caótica cuenta atrás. Minutos antes de las doce del mediodía, un grupo de operarios se afanaba en el pintado de un paso de peatones en el puente de Vosa y otros conectaban in extremis los semáforos.
Tímidamente vehículos y peatones se colaron en el ramal con el despiste propio de quien pisa territorio nuevo. Los conductores circularon, en los primeros momentos, sin pisar mucho el acelerador. Quizás por los insistentes alegatos de los dirigentes municipales pidiendo prudencia; quizás por la escasez de señales verticales que tiene la vía.
Los límites de velocidad oscilan entre los 50 y los 80 kilómetros por hora; sin embargo, hay que otear mucho para alcanzar a ver estas restricciones.
Los peatones que se autoinvitaron a pasear ayer por los arcenes del vial, tendrán que buscar otro sitio para caminar, ya que solo está permitido el paso de transeúntes en el tramo, dotado de aceras, que discurre entre Alcampo y Longras.
Los carteles informativos es otra de las cuentas pendientes de Fomento: Xuvia o Xubia comparten espacio en los paneles. También se comieron la n de Concepción Areal.
Muchos vecinos aún no se habían enterado ayer de la apertura del ramal, por lo que la carretera de Castilla estaba a la una de la tarde bastante más congestionada de tráfico de lo que estará hoy y en los próximos días. «No sabía que ya se podía ir, sino me libraba de este atasco», explicaba una joven.
Lo más importante: desde un extremo a otro de la vía, de 4,9 kilómetros, se tarda poco más de cinco minutos.
Haciendo el mismo recorrido, a la misma hora, pero por la carretera de Castilla, el viaje se alarga mucho más, hasta los once minutos. Y lo que es peor, semáforos, vehículos que invaden el vial, peatones...