«El golf aún es desconocido en la comarca, y eso debe cambiar»

FERROL

Confía en que el club de O Val aumente socios y se abra a los jóvenes. Ve positiva la idea de un «pitch and putt» en Mougá

19 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Directivo del Club Campomar en la junta anterior, el empresario Luis Sierra lo preside desde hace unos meses. Handicap 14 solo tres años después de empuñar los palos, transmite una pasión contagiosa al hablar de golf. Lleno de proyectos, confía en aumentar socios y, sobre todo, niños, para llevar a cabo las mejoras que tiene en mente. «El golf aún es desconocido en la comarca de Ferrolterra, y eso debe cambiar. Debemos promocionarlo más porque desde fuera quizá no es tan atractivo como resulta para el que lo prueba, que ya se engancha», explica.

-¿Qué atractivos le encontró usted cuando empezó a jugar?

-Se trata de un deporte en el que juegas contra el campo, no contra nadie, estás en la naturaleza, desconectas... Yo siempre cuento mi experiencia. Tengo una empresa y ando ocupado aquí y allá. Tenía un problema de tiempo. Desde que juego al golf tengo un aliciente más para organizarme mejor en el trabajo y sacar horas donde antes no las encontraba. Cuando empecé pensaba que no me iba a enganchar tanto, pero te relaja y disfrutas de una buena jornada. Es bueno para la salud, caminas y haces ejercicio. Y lo puede practicar toda la familia unida, algo que que pasa en pocas disciplinas. Queremos llegar a colectivos nuevos y a niños, que traerán consigo a hermanos, padres... Es un juego óptimo para la integración de personas con discapacidades, que también pueden practicarlo.

-¿Cómo han sido estas primeras semanas como presidente del Campomar?

-Lo primordial era poner a funcionar la casa club como punto de encuentro de los socios y de la gente que nos visita. Ahora cuenta con restaurante, vestuarios, zona para los niños, oficinas, sala de reuniones... A partir de este momento tenemos que organizar mejor su exterior. También cambiamos el tema deportivo.

-Con relevos en la gerencia y una directora deportiva.

-María Prados es la nueva gerente y Sandra López García, la directora deportiva. Ambas tienen experiencia y muchas ganas. Forman un buen equipo, con ilusión para captar gente joven, como queremos.

-Insiste en captar niños, como ya se intentó en anteriores etapas del club. ¿De qué manera?

-Retomamos las clases colectivas los fines de semana y ya hay unos 25 críos participando.

-¿Mantendrá la semana del golf, como un programa de promoción de este deporte entre personas que no lo conocen?

-Es un evento bueno para acercar el golf y que la gente de la zona lo conozca a través de clinics y las exhibiciones de profesionales. Queremos darle continuidad.

-Otra prioridad, la captación de socios, tampoco arranca pese a que la admisión es asequible comparada con la de otros clubes gallegos.

-Tenemos unos 235, pero querríamos alcanzar los 300 o 350, una cifra idónea para equilibrar el club. El alta, que se puede financiar a través de Caixa Galicia, supone 3.000 euros, de los que la mitad, el derecho de juego, se recuperan si uno se da de baja. La cuota mensual es de 53 euros por familia.

-¿Cómo conseguirán que el golf deje de ser tan desconocido en la comarca?

-Invitamos a todo el que quiera a venir y probar. Lo haremos sin coste alguno para el que nos visite y quiera practicar. Que nadie dude en acercarse por aquí, tanto por el campo de prácticas como por la casa club, un recinto abierto. Entre nuestros proyectos están las becas para niños, actividades con los colegios... El club tiene que crecer.

-¿Qué presupuesto tiene ya el Campomar?

-Unos 600.000 euros, una cifra que ya es considerable.

-Todavía es apenas una propuesta de la concejalía de Deportes de Ferrol, pero el campo público de «pitch and putt» que se plantea en Mougá ayudaría a popularizar el deporte y crearía una cantera.

-Sería fantástico para la comarca. Generaría más interés por el golf. Parte de las personas que disfrutasen de ese campo llegaría un momento en que querrían probar a jugar aquí. Un pitch and putt está bien para aprender y para entrenar. Aunque no cabe duda de que es más divertido un campo de nueve hoyos y atractivo como el del Campomar.