«Merecemos el cero patatero», reconoció David Vidal

FERROL

Johan Cruyff lo contó de otra forma en el libro Me gusta el fútbol (RBA), donde reflexiona sobre lo divino y lo humano con Sergi Pamies. «Es inadmisible que un profesional no ejecute bien un córner, un pase a 35 metros, sin oposición y con el balón parado», viene a decir el padre del Dream Team . Ver eso le carcomió a David Vidal en Ferrol, con el tiempo cumplido después de un mal partido de su Elche, y con su portero, Willy Caballero, en el área rival en busca de un remate que ya nunca llegó. «¡Tenemos a diez jugadores en el área y el balón sale por el otro lado! ¿Qué le pasa al lanzador? ¿Que está tonto? Exijo que el córner sea enviado al punto de penalti porque contamos con cinco futbolistas de 1,87. Por eso trabajo y tengo esta voz de borracho de tantos años gritando en el fútbol», se quejó el histriónico técnico de Portosín, que respaldó el riesgo de su guardameta para subir a rematar «sin permiso de nadie» y recordó su larga etapa de experiencia en la élite. «Ya les dije en el descanso: van a llegar una vez y nos van a hacer un gol. Y pasó. Porque llevo 25 años entrenando».

«Si no ganamos aquí...»

Vidal cierra sus dos partidos de esta temporada ante el Racing con dos derrotas. «Nos han derrotado bien. Estoy totalmente decepcionado. Si no ganamos aquí, ¿dónde vamos a ganar? Y lo digo con todo el respeto. En este campo, un tapete, hay que tocar». Con respeto repitió varias veces esa teórica condición de equipo menor del Racing. «Jugamos muy mal, no hubo combinaciones. Es un rival que te deja jugar, que no presiona arriba», insistió en su rueda de prensa más crítica con su plantilla desde que fichó por el Elche, según los periodistas que cubren habitualmente la actualidad del equipo.

El técnico de Portosín se había pasado toda la primera parte en tensión, dando órdenes, animando, quejándose. Alternando palo y zanahoria, vamos. Pero pronto vio que su plan se torcía y llegaron los gritos. «No dimos una. Alguno tuvo una actitud cero. Se denomina actitud a la predisposición de un individuo hacia el trabajo. Por este camino no vamos a ningún sitio», resumió lapidario en la rueda de prensa. Ya se lo había dicho durante el partido a sus jugadores. «No vamos a ganar así. No se están ganando el sueldo», gritó Vidal hacia su banquillo. «No os acordais de nada de lo que digo», repitió a sus suplentes.

A los 20 minutos empezó a gritar a su gente: «No os confiéis». Su paciencia tocó fondo cuando Chino Luna remató alto prácticamente a puerta vacía, y golpeó la valla de tribuna. Desde la grada se le escuchaba con tal nitidez, que al rato le picó un espectador con el latiguillo del «David, ¿por qué no te callas?». Eso hizo, pero después del gol del Racing. ¿Qué les dijo a los jugadores al acabar? «No les he dicho nada, porque ya saben que con el silencio lo digo todo».