Los calores de la administración

X.?V. Gago / F. Fernández

FERROL

Muchos edificios públicos de la ciudad superan las temperaturas recomendadas por la OMS. El Ayuntamiento, el Marcide y parte del campus son los más calentitos

17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Un día frío? Ningún problema, basta con franquear las puertas de un edificio público de Ferrol y se entra en calor casi de inmediato. Brille el sol o haga frío, la Administración no perdona con el uso del calefactor. Luego llegan los problemas. Los bruscos cambios de temperatura entre la calle y los recibidores se traducen en gripes y resfriados, por no hablar de los dolores de cabeza que padecen los trabajadores de las saunas forzosas del recalentado aparato burocrático.

En todos hace más calor que en la calle, pero ¿cuál se lleva la palma? El primer puesto en la ciudad está disputado: el Ayuntamiento, el Arquitecto Marcide y algunos de los edificios del campus están ahí, ahí. No son inmuebles pequeños y la temperatura varía en su interior dependiendo, por ejemplo, de la posición del sol. Las mediciones que siguen, realizadas con un termómetro de ambiente recién comprado, demuestran que a veces la calefacción en esos lugares va un poco pasada de vueltas.

Con 19,5 grados en la plaza de Armas, en la casa consistorial se apañan para llegar a los 24,5 en algunos despachos. No es la máxima, que sube un grado en las zonas próximas a la fachada en la que da el sol. El ambiente es más respirable en los pasillos y los baños, donde la temperatura es casi un grado más baja.

En algunas zonas del Arquitecto Marcide se alcanzan cifras semejantes. El mercurio marcaba el viernes 24 grados en el interior de la zona de Urgencias, aunque en las sala de espera casi se alcanzaba uno más. Lo del Marcide tiene mérito porque a la hora a la que se midió la temperatura, las 10.45, en el exterior del edificio había 17 grados.

Estudiar en caliente

Los edificios de apoyo al estudio del campus de Esteiro son los terceros que optan al puesto del más caluroso. Nada menos que 25 grados se alcanzaban en una de las salas de estudio. Es la más alta de los tres, pero la diferencia con el exterior es menor, de cinco grados.

La diferencia más escasa con la calle se registra en el edificio administrativo de la Xunta de la plaza de España: solo tres grados. No es que haga fresco, de hecho según varios funcionarios en algunos puntos del inmueble el ambiente es «insoportable», pero en la mayor parte de las instalaciones incluso en las plantas altas la temperatura registrada se quedó en unos 22 grados, cuando en la calle, justo delante, se respiraba a 19.