El crecimiento demográfico se mantiene negativo en las tres comarcas y únicamente los extranjeros compensan ese declive
08 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La cuesta abajo demográfica de la todavía tercera área más poblada de Galicia queda aún patente en los datos sobre crecimiento vegetativo que ayer difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2006, el último cerrado oficialmente. Ese informe revela que en las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal hubo casi un millar más de fallecimientos que de nacimientos, lo que supone un revés para invertir ese decrecimiento poblacional. Solo hay una excepción: por tercer año consecutivo, Narón mantiene unas cifras positivas de crecimiento: 375 alumbramientos registrados frente a 354 fallecidos durante ese año. En el 2005 la diferencia fue de siete; en el 2004, de 27; y en el 2003 los datos ya fueron negativos.
Es la única excepción a unos números que siguen siendo preocupantes en el caso de Ferrol: hubo 516 nacimientos (60 menos que en el 2005), pero 352 defunciones más, lo que revela, de nuevo, un crecimiento negativo. El envejecimiento poblacional de Ferrol -más de un 20% de la población supera los 65 años-, la escasa implantación de población inmigrante (apenas 1.414 vecinos hay en la ciudad con pasaporte extranjero) y el éxodo de población joven es lo que ha motivado que la urbe naval esté hoy en el límite de los 75.000 ciudadanos empadronados.
Esa situación -mayor número de defunciones que de nacimientos- es una tónica generalizada en toda la comarca con esa única excepción de Narón. Sin embargo, hay municipios que han logrado mejorar sus cifras de población de un año para otro. Es el caso de Ares (ha ganado un 3,5% de población o lo que es lo mismo, casi 200 vecinos más), Valdoviño (82 ciudadanos más) o Cedeira (otros 39). ¿Cómo lo han logrado cuando sus balances demográficos son negativos? Captando principalmente población de entre 30 y 50 años, mayoritariamente extranjera. Se nota en los casos anteriores: Ares incrementó en un año un 90% su población extranjera, Cedeira otro 37%, Valdoviño otro 33% y hasta Ortigueira casi un 50%. Y parece, por ahora la única vía para frenar el descenso.