Fenicio es un lobo marino cincento (halichoerus grypus). Uno de tantos que, por estas fechas, arrastrados por los fuertes temporales, aparecen varados y desnutridos en las costas gallegas. Esta foca gris fue avistada por un pescador el pasado 3 de enero en el puerto de Bares, en el municipio de Mañón. Desde entonces se recupera en la Unidade de Coidados Intensivos para Lobos Mariños e Tartarugas de Ferrol.
El animal, que fue bautizado en honor al puerto donde fue hallado, es un macho de 98 centímetros y 22 kilos de peso, que presentaba a su llegada a la sede de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) un cuadro de agotamiento, desnutrición y una afección respiratoria provocada por los parásitos.
Su evolución es favorable y Fenicio ya empieza a comer solo. Cuando se encuentre más recuperado, será trasladado al acuario de O Grove, donde permanecerá hasta que tenga un peso óptimo, que se sitúa en los 30 o 35 kilos de peso.
Juan Ignacio Díaz da Silva, delegado de la SGHN en Ferrol, explica que desde el año 2000 la entidad realiza, en el marco de un convenio con la Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños (Cemma) y la Consellería de Medio Ambiente, trabajos de recuperación de la fauna con lobos marinos y tortugas en las instalaciones ferrolanas.
Cada año, en los meses de enero y febrero, una media de tres focas llegan a las costas ferrolanas. Aparecen en playas rocosas o en puertos para resguardarse. Juan Ignacio Díaz da Silva señala que este tipo de ejemplares sufren un fenómeno de dispersión juvenil: «Cuando son pequeños tienden a alejarse y luego se desorientan. Las colonias de crías están en Irlanda, Islas Británicas y la Bretaña francesa».
Fenicio podrá, si completa con éxito su proceso de recuperación, regresar a su casa. La SGHN colabora con un barco pesquero, el Navegante de Magallanes, que, aprovechando sus continuos viajes al Gran Sol, lleva a estos ejemplares extraviados a zonas de alimento y cría, donde se puedan desenvolver con facilidad.
Esta es la cara de la moneda. La cruz viene marcada por las malas condiciones, según indican desde la SGHN, de la sede actual «mentres o desexado novo museo da natureza segue enquistado».