El PSOE ferrolano airea de nuevo sus diferencias en víspera electoral

FERROL

Los resultados que dejó la asamblea local de los socialistas ferrolanos este pasado miércoles han dejado un regusto amargo entre la militancia. Porque, de cara al exterior, el PSOE ferrolano ha vuelto a airear lo que semeja casi una tradición cada vez que se acercan unas elecciones: diferencias internas entre los sectores próximos a Santiago y la propia dirección local del partido. Entre corrientes dispares no hay tregua ni por Navidad.

«Es sintomático que, sobre 300 militantes, únicamente acudieran 50», agrega un cargo socialista en la comarca conocedor de lo sucedido en la asamblea. ¿Qué pasó allí? Pues que, por tercera vez en los últimos cuatro años, la opción más cercana al aparato en Santiago se quedó por detrás de la propuesta del partido en la ciudad. Se trataba de elegir a los hombres y mujeres que representarán al PSOE de la comarca en el Congreso y en el Senado. Y la ex parlamentaria Natividad González Laso -hoy en labores de asesoría para la Consellería de Sanidade- salió de la cita siendo la más votada, contra el criterio de la dirección gallega del partido, proclive a Xavier Carro, cedeirés, congresista desde el 2004, que se quedó a la cola. «Lo más probable es que ahora la dirección gallega elija a Xavier, y volverá a quedar en entredicho esta agrupación», explica otra militante socialista. Porque Carro, salvo sorpresa, será el seleccionado por las asambleas de casi todas las localidades de la comarca. «Porque no hay una alternativa convincente...», asegura un alto cargo del partido que, al igual que los anteriores, prefiere mantenerse en el anonimato.

Hoy se podrán testar esos apoyos: hay votación en Narón y Fene, dos de las agrupaciones más grandes.

En Ferrol la propuesta de la ejecutiva era presentar una lista cerrada con cinco nombres: el ministro César Antonio Molina, que será número uno seguro; los propios Carro y Laso; y los ediles ferrolanos Sandra Ríos y Manuel Santiago. Lo de estos dos últimos tiene su explicación: la primera tiene posibilidades de ir en la lista al Senado como número dos o tres porque es un valor al alza, por las listas paritarias y porque su apellido empieza por R (la lista al Senado es por orden alfabético y el número uno será casi seguro el alcalde coruñés, Losada). Lo de Manuel Santiago se interpreta como una alternativa de un sector de la UGT a Carro, que también milita en ese sindicato.

Pero en lugar de dar esos nombres por buenos y remitirlos a A Coruña, varios militantes pidieron una votación. Y ahí los resultados dejaron maltrecho a Carro. Los partidarios del cedeirés interpretan lo sucedido en la asamblea como una revuelta de la «vieja guardia» y temen que pueda afectar a los resultados máxime cuando en A Coruña hay mucho en juego: de nueve escaños a elegir se ha pasado a ocho por reparto de población con otras provincias.

Hay precedentes de esa rebeldía. El más cercano, en el 2005, en las elecciones gallegas, cuando de nuevo Ferrol votó en contra de lo que quería la dirección gallega, que era a Beatriz Sestayo (que finalmente se impuso) en lugar de González Laso. Lo que parece seguro, y así lo confirman todos los consultados, es que, tras este desaire y una vez que pasen las elecciones, la dirección gallega forzará cambios en la agrupación. ¿Más leña?