San José se pone las aletas

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

Hay Belenes y Belenes. Los he visto mecánicos, vivientes, de tamaño natural, con figuritas de barro, adornados con lucecitas y purpurina... Pero nunca hasta ahora me había topado con un Belén submarino y con personajes de carne y hueso. Si no me creen, no tienen más que echar un vistazo a las fotografías de aquí al lado. La curiosa proeza se la debemos a los miembros del Club de Actividades Subacuáticas Nautilus de Fene, que, como cada diciembre, han decidido adelantar las celebraciones de Navidad. Desde hace ya tres años, los submarinistas festejan el fin de año tomando las uvas y el champán bajo las olas, pero en esta ocasión quisieron ser todavía más originales... ¡Y decidieron montar un Belén en el fondo del mar! Según me cuenta David Deibe , presidente del club, la hazaña se gestó el pasado domingo y, para ser la primera vez, no salió nada mal: «El mar estaba bastante revuelto, así que decidimos hacer el nacimiento dentro de la ría, cerca del castillo de La Palma», explica el «capitán» del Nautilus. Allí se zambulleron un total de 19 submarinistas y cada uno hizo su papel: hubo una Virgen María, un San José, algún que otro rey mago y hasta un Papá Noel que consiguió colarse con renos y todo. Tampoco faltó el niño Jesús, el único personaje que no era de carne y hueso. «Pusimos un muñeco para que hiciese el papel y lo equipamos bien: llevaba aletas, gafas de buceo y hasta el tubo para respirar», cuenta entre risas Deibe. Tras armar el belén, los submarinistas también tomaron unos chupitos de cava -tuvieron que beberlo a morro , porque, como ustedes comprenderán, lo de brindar con copas bajo el mar es una misión imposible- y, cómo no, las uvas de fin de año. Parece complicado, ¿no? «Hombre, la verdad es que difícil sí que fue, pero mereció la pena», cuenta la mar de satisfecho Pablo Iglesias , otro de los miembros del club. Y Deibe lo corrobora: «Las vistas en las profundidades de la ría son simplemente espectaculares y allí te puedes encontrar de todo; desde nécoras hasta lubrigantes, pasando por estrellas de mar, campos de algas increíbles, praderas de gorgonias....». Para él, despedir el año bajo la ría ferrolana es tan emocionante como hacerlo en el Himalaya. Y, por lo que cuenta, no le falta razón. Concierto de Paco Montero. Y de la ría saltamos al Jofre, porque allí tuvo lugar ayer el concierto de presentación del disco Racing de Ferrol , del cantante Paco Montero . Sobre el escenario, el artista estuvo acompañado por sus compañeros de Los Tamara , que se reunieron después de 15 años desde su última actuación juntos -allí estuvieron Pedro Corral , Treisy , Fernando Carballo , César Vieira , José Leira y Quico Bruquetas -, además de otras voces ferrolanas como Paco Muíños , Quique Barcón y Manuel Lorenzo Cuétara . Montero interpretó los temas de Racing de Ferrol , un disco que no solo contiene el que ya muchos consideran el himno del equipo, sino también canciones compuestas por el intérprete y dos temas de Pavarotti -la Mamma y Chitarra romana -, pero con letras en gallego. Según el artista, se trata de un trabajo «muy lírico», porque en él Montero ha sacado su alma de tenor. «En este disco tengo una manera de cantar que se acerca mucho a la ópera», explica el cantante. No en vano, el artista está ahora inmerso en la composición de una ópera que llevará por título Ferrol al óleo y tango y que estará compuesta por doce pasajes, del que uno ya se puede escuchar en Racing de Ferrol . Para terminar, una curiosidad: este álbum es el número 11 de su discografía.

Y, como ya empieza a ser una costumbre, hoy terminamos La Mirilla con una recomendación: que esta tarde-noche, si pueden, se asomen al teatro Jofre para encontrarse con la Bella Otero , aquella bailarina gallega que consiguió engatusar a los francesas durante la Belle Époque. Escrita por Manuel Guede y galardonada con el primer premio Álvaro Cunqueiro para textos teatrales, la obra Ocaso Otero -hoy, a las 20.00 horas, en el Jofre- está protagonizada por la actriz ferrolana Elina Luaces . A ella le toca meterse en la piel de una Bella Otero ya madura que intenta reconciliarse consigo misma y con el país que la vio nacer. Y ahora toca despedida. Me cierran la Mirilla.