«Los que vuelven de América se adaptan más lento»

X.?V.?G.

FERROL

Mónica Martínez Torres preside desde el 2002 la Asociación de Emigrantes Retornados Acorán, que cuenta con más de 200 socios. Es hija de emigrantes gallegos que regresaron de Francia.

-¿Cuál es el perfil típico de los retornados a Galicia?

-El perfil es muy diferente según el país del que regresan, pero hay dos «típicos». El primero lo conforman los procedentes de países europeos. Suelen ser emigrantes de primera generación y sus hijos. Muchos volvieron ya hace muchos años y han trabajado en España. Los que regresan mayores suelen estar jubilados. El otro grupo es el de los que regresan de Iberoamérica. Suelen ser más jóvenes y a menudo vienen a España en busca de un futuro mejor. Suelen ser hijos y nietos de emigrantes españoles.

-¿Ha mejorado la Administración su apoyo a los retornados desde el 2002?

-La Administración se ha esforzado en los últimos años por mejorar las condiciones de atención a los emigrantes retornados, pero queda mucho por hacer. Prueba de ello es la proliferación de asociaciones como la nuestra.

-¿Hace cinco años le preguntaron: «¿Qué es lo primero que debería exigir un gallego que regresa a su país?» y respondió: «Que no lo engañen». ¿Sigue pensando igual?

-Sí. Me refería sobre todo a la falta de información que reciben los retornados en general, y los que regresan de Iberoamérica en particular. Gracias a Internet cuentan con más medios para informarse y conocen mejor la situación real en Galicia. Pero en cinco años hemos visto casos preocupantes. Recuerdo el de un joven de Venezuela, nieto de gallegos. Trabajaba de chófer y, al quedarse en paro, decidió probar suerte en Galicia. Acudió al Consulado de España para pedir el pasaporte, pero nadie nadie le dijo que su carné de conducir no le serviría. Ahora existe un convenio en materia de permisos de conducir, pero hace cuatro años, a consecuencia de ese «olvido», tuvo que renunciar al puesto de trabajo que le esperaba.

-Tras unos meses en Galicia, ¿cuál es la reacción de los retornados? ¿Hay desilusión?

-En alguna ocasión algún socio nos confesó que de poder volver atrás no hubiera regresado tan pronto. Pero en general, creo que los retornados se encuentran a gusto en su tierra. Eso sí, después de un tiempo de adaptación a una nueva sociedad, a una nueva administración y a una Galicia que difiere mucho de la que dejaron a finales de los años 70.

-¿Es más receptiva la Galicia rural al retorno de los emigrantes gallegos?

-En general la sociedad gallega está muy concienciada con el fenómeno del retorno. ¿Quién no tiene algún familiar emigrante? Pero las circunstancias son distintas para los que emigraron a Europa y para los que fueron a América. Los primeros solían mantener contacto con Galicia. Mis padres, que emigraron a Francia, venían cada año conmigo a pasar las vacaciones de verano. Así el retorno no es traumático. Los que se fueron a América no solían mantener un vínculo tan estrecho, sobre todo por motivos económicos. Además, suelen retornar los hijos o nietos, que habitualmente no conocen a su familia en Galicia. La adaptación es más lenta y difícil. Afortunadamente, vemos muchos casos en los que las familias gallegas acogen a sus primos emigrantes y les ayudan a empezar una nueva vida.